Y además tendrán que pagarle al estado por los arreglos que le hicieron.

Por muy felices que estén Meghan y Harry con su anhelada salida de la realeza, las cosas no vendrán fáciles para la pareja. Desde ahora tendrán que financiarse solos, pues ya no recibirán ninguna ayuda de la corona.

Es más, incluso tendrán que pagar el alquiler de la casa que les entregó la Reina Isabel II para que vivieran.

¡¿Qué?!

Tal como lo leen.

Si no lo recuerdan, cuando Meghan y el príncipe se casaron en mayo de 2018, la reina y abuela de Harry les regaló Frogmore Cottage, una casa que se encuentra en la finca real de Windsor para que vivieran.

Sin embargo, no era una casa que estaba demasiado cuidada. Por eso mismo la pareja decidió gastar $3 millones de los contribuyentes para renovarla: construyeron una cocina personalizada y usaron pintura vegana para la guardería.

Pero ahora que su salida como miembros principales de la familia real ya se concretó y no tienen intenciones de dejar la casa -que es propiedad de la realeza- las cosas se complicaron un poco.

Sin embargo, según una declaración del Palacio de Buckingham habrían llegado a un acuerdo: «El duque y la duquesa de Sussex han compartido su deseo de pagar los gastos de Sovereign Grant para la renovación de Frogmore Cottage, que seguirá siendo su hogar familiar en el Reino Unido».

Y no solo pagarán eso, sino que según comentó la experta real Katie Nicoll a Vanity Fair, también deberán alquilar la casa pese a ser un regalo de bodas de la Reina.

Por ahora no se sabe aún cuánto deberán pagar por todo ello, pero seguro estarán bien con los $47 millones que el príncipe Harry y Meghan tienen ahorrados, más la ayuda económica que el príncipe Carlos les continúa entregando.

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