Por Ronit Rosenberg
6 julio, 2018

Lucieron acaramelados y con esos ojitos de amor como el primer día. Derrumbaron todos los rumores.

A Meghan Markle, desafortunadamente, le tocó aprender de mala forma que frente a la Reina Isabel II no hay mimos. O se le olvidó la clase donde su tutora le enseñó que no es bien visto muestras de amor en eventos oficiales con la monarca.

Después del emblemático video donde se muestra cómo la duquesa de Sussex le quería tomar la mano a Harry pero el príncipe intentó disimular arreglándose el puño de la camisa y así esquivar a su esposa, los rumores comenzaron a florecer diciendo que ahora los nuevos duques, que se veían tan enamorados antes, adoptarían un comportamiento rígido y serio como William y Kate. 

Expertos en protocolo y etiqueta de la realeza dijeron que más que una norma no poder hacerse mimos frente a la reina (AKA tomarse de la mano, besarse, abrazarse) respondía a  una actitud profesional. Y ahora que Meghan supuestamente ya se estaba sintiendo más cómoda con su rol en la Corona, Harry ya no sentía la necesidad de darle apoyo físico todo el tiempo.

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Eso sonaba un poco más creíble, sin embargo, los duques en su última aparición pública se encargaron de derribar todas esas explicaciones absurdas. Dejaron claro que solo evitarán tomarse de las manos frente a la Reina, pero seguirán siendo los tortolitos acaramelados de los que el mundo entero se enamoró. 

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Vamos a ser honestos; es mucho más agradable ver a Meghan y a Harry juntos que a William y a Kate. Aunque los duques de Cambdridge ganan en términos adorables (por ahora) cuando están con sus hijos, los pequeños George, Charlotte y Louis, los recién casados, por su parte, tienen una química insuperable que hace vibrar su entorno, es como estar viendo a una pareja de cuentos de hadas.

Harry y Meghan son los nuevos embajadores del programa Líderes Jóvenes de la Mancomunidad de Naciones y asistieron ayer a la recepción en la Casa Malborough en Londres, evento que la Reina Isabel II no asistió.

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Y aunque no vamos a decir que demostraron despliegues de cariño infinitos como cuando anunciaron su compromiso, sí los vimos nuevamente con su esencia natural, regalándose miradas de admiración, sonrisas y una tomada de manos muy casual.

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Lo otro que aprovecharon en ausencia de la reina fue el color del vestido de Meghan. Sin duda, la duquesa brilló en el diseño exclusivo amarillo del estilista de Lady Gaga Brandon Maxwell.

Todos los miembros de la Corona tienen prohibido usar tonos fuertes que disminuyan a la monarca, pues esos son sus color. Pero cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta ¿no?

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