Por Ronit Rosenberg
5 septiembre, 2018

La pequeña tenía solo un sueño: conocerlos en persona. Todo superó sus expectativas.

Antes de que el Príncipe Harry se casara, asistía todos los años solo a WellChild en Londres, un evento de beneficencia para niños con enfermedades. Cada vez que asiste se ve lo comprometido que se siente con las causas sociales, sobre todo cuando se trata de niños. Esta es una fuerte conexión que heredó de Lady Di y que de alguna manera mantiene viva su memoria. Pero ahora, ya casado, asistió junto a Meghan Markle y realmente fue un placer verlos en este evento juntos.

Lia Toby

Además de ser siempre muy cariñosos y auténticos entre ellos, rompiendo todo tipo de protocolo, en esta oportunidad derritieron todos los corazones por la bella forma en que conectaron con los niños. Lucieron emocionados, tranquilos, inspiradores y contentos mientras se dieron el tiempo de hablar con cada uno de los pequeños y con sus padres.

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Pero específicamente fue una niña de 7 años, Matilda Booth, que padece de espina bífida -una malformación en la médula del bebé- que capturó la completa atención de los duques. Matilda, dulce y cariñosa, estará postrada toda su vida en una silla de ruedas, pero su alegría de vivir los conquistó rotundamente. La pequeña alucinó viendo la boda de los duques y tenía solo un sueño: conocerlos. 

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Harry y Meghan se agacharon para quedar frente a frente con Matilda, y la niña le regaló un ramo de rosas blancas a Meghan. La duquesa se emocionó muchísimo, le dio la mando y no paraba de sonreírle. Ante el especial momento, el príncipe no podía dejar fuera su particular humor y le preguntó a Matilda: “¿Y mi ramo?” Los tres se rieron. Le dieron, desde luego, el mejor día a la pequeña.

Luego, Harry, completamente conquistado por esta niña y su bella actitud a pesar de su enfermedad, le hizo hacer una “pinky promise” que jamás dejaría de sonreír.

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El Duque de Sussex también dio un discurso para todos los niños, en donde dijo que admiraba la valentía de cada uno y también le rindió tributo a los padres y enfermeros que cuidan de estos niños: “Cada uno de ustedes es increíble”. Además señaló que cada historia era muy motivante e inspiradora. Alentó a cada niño a que siguieran luchando a pesar de los difíciles obstáculos que han tenido que surtir desde pequeños.

Pero lo que más “aw” provocó en los presentes, fue cuando Harry, con esos ojitos brillantes de enamorado, le dedicó unas palabras a Meghan, quien estaba sentada mirándolo. “Estoy especialmente agradecido de poder compartir la magnitud de este trabajo con mi esposa, quien me acompaña hoy esta tarde”.

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Ambos mostraron una conexión y sensibilidad innata con cada niño, y dejaron claro que están cumpliendo a la perfección el legado de Lady Di y que nadie más que ellos podría hacerlo así de bien. Su vocación social es real y se nota, no se esfuerzan ni se ven incómodos. 

Max Mumby

Meghan, además de muy cariñosa con los pequeños, lució impecable en un traje negro de dos piezas de Aquazurra. Realmente evoca, a su propia manera, el espíritu de la fallecida Princesa Diana.

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