Por Antonio Rosselot
5 octubre, 2020

Si bien su marido ya hizo su primera actividad pública estando infectado, Melania conoce los riesgos de la enfermedad y no quiere exponer a sus colaboradores.

Si bien las reacciones fueron bastante mixtas, el mundo se conmocionó al enterarse de que Donald y Melania Trump contrajeron el COVID-19.

Algunos desearon una pronta recuperación al Presidente y Primera Dama de EE.UU, mientras que otros lo vieron como una especie de “castigo divino” por la arrogancia con la que el mandatario se refirió al tema, generalmente asistiendo a sus eventos y concentraciones sin mascarilla y constantemente rompiendo la regla de distanciamiento social.

De hecho, la condena fue aún peor: Trump tuvo que ser hospitalizado el fin de semana recién pasado por el virus. Pero no se aguantó y salió del centro médico para participar en una manifestación con sus seguidores afuera del hospital desde una de las camionetas gubernamentales, poniendo en riesgo a sus guardaespaldas, chofer y la gente con la que estuvo en contacto.

NBC News

Sin embargo, en una señal que distó completamente de la criticada actitud del Presidente del país, su esposa Melania decidió no salir de la Casa Blanca hasta recuperarse al 100%, y no lo hizo por ella, sino que por la gente que la rodea.

Por lo tanto, no irá a visitar a su marido al hospital militar Walter Reed, ubicado a las afueras de Washington.

“Melania es consciente de los peligros del COVID-19. Exponer potencialmente a otras personas no es un riesgo que ella vaya a tomar (…) ella tiene coronavirus, así que [en caso de visitar a Trump] expondría a los agentes que la trasladan y al equipo médico que la llevaría hasta donde está él”.

Portavoz oficial de Melania Trump a CNN y NBC

Cabe mencionar que Melania ha tenido una mirada mucho más humana y aterrizada respecto al coronavirus que su marido, siendo cautelosa y empática con la salud del equipo de colaboradores que la acompaña día a día.

La Primera Dama suspendió todas sus actividades públicas y giras hace seis meses ya que, según dicen desde la Casa Blanca, estaba consciente de que sus movimientos conllevaban una gran organización de personas detrás, y no quería poner en riesgo la salud de éstas. Además, prácticamente todas las veces en que se le ha visto ha aparecido con mascarilla y guardando distancia apropiada.

Si bien sigue siendo parte de uno de los gobiernos más polémicos de la historia reciente, da cierto alivio saber que una miembro de la familia Trump efectivamente ve este problema pandémico con la gravedad que merece: es una buena señal, dentro de todo…

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