Por Luis Aranguren
30 marzo, 2021

Una mala noticia para Barack Obama, quien aún recuerda que ella asistió a su toma de posesión en 2009.

Sin importar qué tan duro podamos llegar a ser en la vida, nuestras abuelas son parte importante de ella y siempre quisiéramos estar junto a ellas. Pero precisamente por eso son nuestras abuelas, están en la vejez y aunque no son tantos años como quisiéramos podríamos decir que para ellas son suficientes.

No por eso deja de doler, el último en enfrentar este terrible sentimiento fue el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien perdió a su querida “Mama Sarah”.

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A los 99 años, la segunda esposa de su abuela, falleció a los 99 años en Kenia a lo que Barack Obama expresó su dolor en Twitter. Una parte fundamental de su vida, tanto que cuando tomó posesión de la presidencia en 2009, ella fue una invitada especial.

Según Daily Mail, Sarah Obama, pasó al otro mundo el 29 de marzo a las 4 de la madrugada, mientras era tratada en un hospital de su pueblo Kisumu.

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Cabe destacar que a pesar de ser la segunda esposa de su abuelo, la conexión con ella era muy especial pues fue parte fundamental de su adultez. Según la familia de Sarah Obama, la muerte no estuvo relacionada con el COVID-19 afortunadamente sino más bien a problemas relacionados con la edad.

La primera vez que la conoció fue en 1988, durante un viaje a Kenia que tenía como motivo conocer la “tierra de su padre”. Desde entonces, siempre se mantuvieron en contacto, estaban muy pendientes uno del otro pues quería velar por su querida abuela.

Tras ser conocida como la abuela de Obama, Mamah Sarah, como le decían sus allegados, se encargó de promover la educación de mujeres en su pueblo.

Inclusive tuvo una fundación que proveía no solo educación, sino también alimentación para niños que hubiesen perdido a sus padres. Sin duda aprovechó su influencia para algo positivo, hizo de su vida algo valioso en el futuro de muchos infantes.

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Sin duda es un gran golpe para Barack Obama, pero seguramente lo superará del mismo modo que ha logrado alcanzar tantas cosas en su vida. Deseamos paz al alma de su abuela, quien seguramente desde el espacio en el que se encuentre lo acompañará y velará por su salud.

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Cuando se trata de abuelas, los lazos sanguíneos no son necesarios para que el amor sea inmenso.

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