Por Antonio Rosselot
12 enero, 2021

Este aislado archipiélago de más de 500 islas aprovechó su ubicación para cuidar a sus 18 mil habitantes y cerró fronteras apenas el virus comenzó a migrar de Asia. Pero además de su impecable gestión, el país tiene interesantes características sociales que lo hacen destacar aún más sobre el resto.

Si el COVID-19 tuviese un pasaporte, seguramente tendría los timbres de casi todos los países del mundo. Ha sido el viajero más odiado de los últimos meses ya que ha causado estragos y ha hecho que nuestra sociedad sufra un brusco cambio en su funcionamiento.

Pero hay un rinconcito en este planeta que se vio libre de la amenaza sanitaria, y que gracias a esto fue ratificado como “el paraíso en la Tierra”.

Hablamos de Palaos, un archipiélago de más de 500 islas y el único país que ha estado libre de coronavirus en todo este tiempo: ni siquiera un caso positivo en cerca de 18 mil habitantes.

Ubicado en el Pacífico —al este de Filipinas—, Palaos es un país tremendamente aislado y vive del turismo, por lo que muchos pensaban que su situación sería crítica con el freno de la actividad económica por la pandemia. Pero justamente ese aislamiento fue lo que los salvó, desde el primer momento.

ONU

El gobierno local viene imponiendo restricciones de ingreso desde enero del año pasado, cuando el virus recién comenzaba a propagarse por Asia. Ya para marzo las fronteras estaban cerradas y, un mes después, se comenzó a testear a los locales para detectar posibles casos positivos: desde aquel mes se han realizado 3.325 pruebas a sus habitantes, resultando todas negativas.

Por otra parte, como han tenido un control efectivo de la pandemia, fueron beneficiados con el programa de vacunación masiva de EE.UU, por lo que recibieron 2.800 dosis de la vacuna del laboratorio Moderna. Las inoculaciones ya empezaron, y esperan tener a toda la población del país vacunada para mediados de 2021.

ABC News

Sin embargo, toda mansión es un cuchitril cuando se pasa demasiado tiempo dentro. Los habitantes de Koror, la ciudad más grande del archipiélago, señalan que si bien ha sido muy positivo mantenerse libres del virus, echan de menos la normalidad de antes.

“Vivir en una bella isla tiene muchas ventajas, pero es genial poder escaparse aunque sea por un rato de vez en cuando. De todas maneras, el aislamiento me ha forzado a reexplorar o visitar nuevamente algunos lugares que había olvidado o no me había hecho el tiempo de ir. Tener una actitud positiva es lo que me hará aguantar el aislamiento. Espero eso sí que los miembros de las familias que quieren volver puedan hacerlo más temprano que tarde”.

—Semdiu Decherong, empleado gubernamental en Palaos, a The Guardian

Olivera White

Y bueno, tanto les hemos hablado de este país, que más vale comentarles algunas cosas que lo hacen ser único en el mundo. En primer lugar, lo que llama la atención de aquí es que la sociedad palauana es matriarcal, es decir, que las mujeres toman las decisiones y tienen la ventaja en cuanto a beneficios por herencias, bodas, funerales, etc.

Por otra parte, es un país tan pequeño y poco poblado que no tiene un ejército; en caso de que hayan problemas territoriales con otros países, la defensa del archipiélago está a cargo de EE.UU. Lo que sí tienen es una patrulla marítima, compuesta por unas 30 personas.

Finalmente, hablemos de la cárcel de Koror, que es la única del archipiélago y que se ha convertido en uno de los puntos turísticos por excelencia del país: los reos venden objetos tallados en madera en una pequeña tienda localizada en el recinto.

Wikimedia Commons

Un país tan lejano como maravilloso y sorprendente. Y claro, libre de COVID-19…

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