Por Lucas Rodríguez
8 enero, 2021

Un grupo de 25 chicos intentó ocupar una embarcación pensada para 10 personas en el río Paraná, Argentina.

Como dice el dicho, “juventud, divino tesoro”. Pero también debemos reconocer que los años de formación son también la época donde somos más proclives a cometer errores de criterio o juicios apresurados, que pueden significarnos problemas bastante grandes. Todos hemos pasado por la situación de tener tantos deseos por ir a una fiesta, que terminamos por meternos en problemas con nuestros padres, o alguna otra actitud sumamente adolescente.

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Aunque el nivel al que llegaron unos jóvenes en Entre Ríos, Argentina, fue bastante más allá que un simple descuido, o faltar el respeto a las normas de nuestros padres.

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La noticia, que salió en medios grandes como Clarin o La Nación, pero compartida originalmente por cuentas de redes sociales como la de Canal 13 Argentina, mostró las consecuencias de la ansiedad y falta de criterio de un grupo de 25 jóvenes. Lo que hicieron es especialmente grave, en cuanto ocurre en medio de una pandemia, particularmente, en un momento en que los casos de COVID-19 en Argentina y el general de Latinoamérica, no dejan de subir. 

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Sumidos en medio de esta segunda ola de contagios, 25 chicos decidieron que no podían vivir sin hacer una fiesta en un yate. El problema fue el yate que eligieron.

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Los 25 chicos se amontonaron en un yate que tenía capacidad para no más de 10 personas. Puede que una o dos personas más de los recomendado no hagan mucho la diferencia, pero estas personas más que duplicaron la cantidad de pasajeros de la embarcación. Esas cifras no están pensadas para la comodidad de las personas, sino que por seguridad. 

Dicho y hecho, el yate solo alcanzó a salir del muelle cuando se empezó a hundir en el río.

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Todo el secretismo que los chicos pudieron haber mantenido pasó a la historia cuando tuvieron que recurrir a un equipo de rescate, quienes los sacaron del agua con máquinas y profesionales. Ahí se supo que el objetivo de los chicos era partir hacia Isla Bonita.

Cabe mencionar a estas alturas de la noticia, que ninguno de los chicos llevaba tapabocas o mascarillas, ni tampoco estaban respetando los protocolos de distanciamiento. Aunque es difícil que lo hicieran en un espacio así de reducido:

“El yate salió sin los requisitos que nosotros ponemos en esta época, de una manera irresponsable llevando demasiada carga a bordo, algunos socios y otros no socios del club. Y bueno, sucedió que el exceso de carga hizo entrar agua por las ventilaciones del motor y, gracias a Dios, estaban tocando el borde de una isla y se hundió la parte de motor y máquinas, quedando el resto en arena.”

–Leonardo Díaz, presidente del Club Naútico de Paraná–

Una noticia que esperamos no tener que volver a informar mientras siga durando la pandemia. 

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