Por Catalina Yob
13 enero, 2018

Personas de todo el mundo lamentan las decisiones que acabaron con su carrera en el cine.

Los inalcanzables ideales de belleza han provocado una significativa alza en la demanda de cirugías plásticas y procedimientos estéticos. Uno de los fundamentos más importantes y presentes en la sociedad actual es la preservación de la belleza y de la juventud, sin importar las consecuencias. Por ello es que todos, especialmente las mujeres luchan constantemente contra sus cuerpos y con la forma en que luce su cuerpo.

Esto bien lo sabe la italiana Michaela Romanini, quien precisamente saltó a la fama por su peculiar y peligrosa adicción al colágeno. Durante varios años y de forma incansable, Romanini se inyectó una cantidad estratosférica de colágeno, a raíz de las cuales su rostro quedó completamente desfigurado.

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Su obsesión por mantener su juventud y belleza provocaron que Romanini desde muy joven pusiera de moda las inyecciones de colágeno. A pesar de tratarse de una mujer bellísima, ella siguió y siguió arremetiendo contra su naturaleza, generando un daño irreparable en su rostro. 

No escatimó en gastos y poco a poco ser belleza se convirtió en su único objetivo en la vida. El cambio que resultó a raíz de las intervenciones la convirtieron en una verdadera celebridad en su país, a pesar de esta situación haya sido desencadenada por las incesantes críticas y burlas.

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Sin embargo, su adicción también la hizo conseguir fanáticos, quienes alaban su valentía por seguir sus ideales y deseos y dejar de lado aquello que puedan llegar a pensar los demás.


 

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