Por Lucas Rodríguez
23 noviembre, 2021

La Open University del Reino Unido interrogó a más de cinco mil personas sobre sus relaciones de pareja. Quienes reportaron mayor felicidad fueron quienes no tenían chicos y se podían enfocar en el amor que compartían.

Una de las grandes preocupaciones para muchas de las personas que deciden atreverse con una relación de pareja, es si están felices siendo solo ellos dos, o si prefieren optar por añadir uno o más hijos a la mezcla. Para muchas personas, tener chicos es parte fundamental de lo que compone a su plan de vida, mientras que para otras, puede ser algo a lo que se acostumbren, pero no algo que tienen pensado llevar a cabo a como de lugar. 

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Esta segunda opción se debe a la innegable evidencia de que las parejas que tienen hijos, muchas veces tienen problemas para mantener su relación con el mismo afecto e intensidad de cuando eran solo ellos dos. Sin ir más lejos, toma una enorme cantidad de tiempo y energía cuidar de un hijo pequeño.

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Buscando dar con algo de ciencia detrás de esto, la Open University del Reino Unido buscó interrogar a una gran cantidad de personas que se encuentran en relaciones de parejas.

Sus resultados entregaron una tendencia que ya muchos se adivinaban: las parejas sin hijos reportaron sentirse mucho más felices y satisfechas. Por el otro lado, quienes tenían chicos aseguraban sentirse mucho más estresados y lejanos de su pareja; en algunos casos, incluso señalaron comenzar a resentirlo después de un tiempo. 

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Otro de los descubrimientos del estudio, fue el hecho de que simplemente no tener hijos no asegura una vida de pareja sana y feliz.

Aspectos como sentirse agradecido por estar en esa relación de pareja y dar complementos a la otra persona, serían clave para hacernos sentir que estar juntos vale la pena. En este punto en particular, los investigadores descubrieron que las parejas heterosexuales eran mucho peores que las homosexuales para expresar sus buenos deseos hacia el otro. 

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El detalle final con el que dieron, es que a pesar que muchas de sus relaciones habían fracasado debido a esto, las mujeres que habían tenido hijos se declaraban mucho más felices y satisfechas que las que no. Incluso si haber tenido a ese hijo le terminó por costar su relación, el haber obtenido a un hijo de ella les reportó una mucho mayor felicidad. 

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En conclusión, es una apuesta que termina por verse balanceada. Si tenemos una relación de pareja que realmente parece idílica, quizás debemos aprovecharla durante un tiempo antes de someterla a la prueba de la paternidad. 

 

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