Por Kat Gallardo
13 septiembre, 2017

“Parece ballena”, le dicen algunos.

Gordofobia: dícese de la persona que aborrece, discrimina y no puede dejar de opinar sobre el peso supuestamente elevado de la gente. Ej. “En vez de estar llorando frente al computador, debería cerrar la boca”; razonamiento típico de un gordofóbico. No está en la RAE ni en ninguna enciclopedia, pero mi mamá usa el concepto hace siglos y yo le creo.

¿A quién no le ha tocado leer o escuchar las siguientes frases?

– “Parece ballena”

– “Se descuidó, era tan linda”

– “¿Qué le pasó?”

– “Parece que está hinchada”

– “¿Cuántos meses de embarazo tendrá?”

– “No es por algo fisico, pero debería preocuparse más de su salud”

Si te has visto diciendo una o más de estás frases, preocúpate, porque puedes padecer gordofobia. Ni siquiera es necesario que seas delgado o estés en tu peso ideal o seas aún más gordo de la persona a la que criticas, la gordofobia es transversal.

Se supone que “estar delgado” es una aspiración, por la cual debemos luchar cada lunes al empezar una nueva dieta o al motivarse por un deporte. Así mismo, ninguna persona delgada ve cuestionada su salud, a no ser que esté en extremo delgada. Una persona “flaca” está asociada al deseo sexual, el atractivo físico, la elegancia, la mesura, la estabilidad. En el caso de los gordos, todas las características son negativas.

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De hecho, decir “gordo” o “gorda” es de por sí algo muy negativo y horrible para ciertas personas. Es mejor decir “sobrepeso”, pero ya no sabemos si es por respeto o porque les molesta incluso leer la palabra que asocian a muchas cosas negativas.

Rihanna, efectivamente está más gorda, e incluso ella misma lo asume con orgullo, afirmando ante sus fanáticos, que cada cierto tiempo “Fathanna” se apodera de su cuerpo. Pero si ella lo puede aceptar, ¿por qué tú no? Es probable que se deba a lo que en psicología llaman “proyección”. Rihanna es una aspiración, por ende debe ser perfecta; ser gorda, se escapa de esa idea.

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Pero si Rihanna asume su sobrepeso, pensarás que tu discurso juicioso es aceptable. Error. El problema con la “gordofobia”, no se trata de “sacar a los gordos del clóset hasta que asuman su problema”, sino que es más bien, un llamado a mirarte a ti mismo al espejo.

La próxima vez que sientas el deseo de opinar sobre el peso de alguien, pregúntate por qué lo vas a hacer, qué es lo que sientes que ganarás. Si no tienes una buena respuesta para eso (considerando que la persona a quien tratarás de gorda no bajará de peso gracias a tu comentario), entonces mejor ahórratelo.

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La salud comienza también por la sanidad y el equilibrio mental. Preocuparse de esto es tan importante como estar pendiente del peso. Tener la necesidad de juzgar y molestar constantemente al resto, porque no encaja en tus ideas de salud o belleza, también evidencia falta de salud. Así que antes de llamar gorda a Rihanna o a cualquier persona que conviva contigo, piénsalo mejor. Tal vez eres tú el que necesita una mayor inspección.

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