Por Lucas Rodríguez
6 marzo, 2019

Para los que alguna vez tuvieron la duda: si a tu hijo le gustan los dinosaurios, eso no significa que vaya a ser como Ross de Friends cuando grande.

Es bastante común que los niños más pequeños desarrollen una suerte de obsesiones benignas, como con los animales, los aviones, las naves espaciales o las finanzas internacionales. Bueno, esa última no es tan común, pero el resto son completamente normales.

Una de estas fascinaciones más comunes es la de los dinosaurios. Y cómo evitarlo. Si para un niño ver una jirafa es algo impresionante, cuando se enteran que alguna vez caminaron por la tierra unos lagartos enormes con dientes y garras, sus mentes llegan a casi colapsar. 

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Resulta que los últimos estudios sobre la infancia han señalado que hay una relación directa entre la fascinación por los dinosaurios y los niños que llegan a tener una inteligencia superior a la de la mayoría de las personas. 

Un estudio publicado en Science Direct dio con esto resultados luego de seguir el crecimiento de un grupo de niños.

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La lógica detrás de esto es que los niños que desarrollan estas fascinaciones, tiende a ir mucho más lejos de la información que reciben. No se quedan con saber que existen los dinosaurios: cada nueva información los estimula a saber más. 

Pasan de querer conocer cada dinosaurio a enterarse qué comían o en qué partes del mundo vivían. Y como son los niños, no se dan por vencidos aunque no haya más datos por conocer.

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Habrá que aguantarse las incesantes preguntas de los niños. Es por su propio bien.

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