Algunos sí que saben jugar, en el verdadero sentido de la palabra.

Contrario a lo que indica la palabra play (juego), algunos deportes profesionales se han vuelto cada vez más competitivos y menos didácticos. De hecho, la promoción del fairplay (juego limpio) tiene como objetivo primordial recuperar el sentimiento de “jugar”; una actividad naturalmente satisfactoria y generalmente agradable, honesta y divertida. Y algunos futbolistas tienen actitudes verdaderamente admirables cuando se trata de respetar esta cláusula:

Son contados los casos donde el “juego limpio” funciona y se destaca por sobre las malas actitudes, pero cuando lo hace, sí que llama la atención. Algunos jugadores saben respetar las normas y su honestidad es emocionante.

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