Por Gillian Armstrong
30 marzo, 2017

También cuentan para los amigos, la familia y claro: uno mismo.

Cuando se habla de celos, los primeros comentarios que solemos escuchar es de la gente que asegura no ser celosa. Puede que en muchos casos sea cierto, pero hay quienes en los momentos precisos sacan a la luz todo lo que alguna vez no dijeron, haciendo uno que otro berrinche por alguna insignificancia. Situaciones que, para el resto, terminan siendo bastante graciosas. 

Pero cuando los celos y la envidia son excesivos, lo único que producen es una sensación de infelicidad e inseguridad.

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Tú misma puedes ser una de esas personas que genuinamente no se consideran ni envidiosos ni celosos. Para probarlo, debes coincidir con estos ocho hábitos que son propios de tales personalidades.

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Si los siguientes ocho hábitos no forman parte de tu vida, es hora de que cambies tu rutina y comiences a ser una persona más feliz y segura de sí misma.

1. Quienes no son celosas o envidiosas se rodean de gente en la que pueden confiar

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Suena un poco obvio, pero si somos así es muy probable que nos rodeemos de personas similares: un entorno que afecta directamente en cómo nos sentimos. Si estamos con gente que confía en nosotros, entonces caeremos en el mismo patrón.

Por otra parte también debemos apoyar a quienes nos rodean para que sientan nuestra misma seguridad. Cuando llegue el momento en que ellos se verán con otros, no hay que dejarnos llevar por los celos, sino que sentirnos felices por ellos.

2. Tienen un gran amor propio

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Amarte lo suficiente a ti mism, hace que no tengas por qué sentir celos o envidia de otras personas. Tú sabes lo que vales y este valor es muy alto. 

3. Celebran el éxito de otros

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No sienten que están fallando ni que están siendo peores que los demás cuando alguien triunfa. Todos somos diferentes y tenemos distintas habilidades, y cuando alguien a tu alrededor logra hacer algo bien, te sientes feliz por esa persona y le deseas lo mejor. 

Tú buscas tu vida a tu manera y así serás feliz. Cuando otro la encuentra, tu positivismo te hace alegrarte y celebrarlo. También es empatía.

4. Son muy agradecidos

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“Si mantienes una actitud agradecida estarás menos concentrado en la vida de otros, en lo que tienen y tendrás menos posibilidad de sentir envidia”, explica Richard Smith, Ph.D., profesor de psicología e investigador de emociones sociales en la Universidad de Kentucky.

El agradecimiento ayuda a ver lo bueno en las personas y en las cosas que te suceden gracias a ellas. Si recuerdas todos los días las veces que dijiste ‘gracias’, refuerzas tu concentración en la felicidad que hay en tu vida y en todo lo que recibes, desenfocándote en lo que tienen los demás.

5. Saben cuándo desconectarse

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Sabemos que las redes sociales crean un impacto en nosotros del que muchas veces no estamos conscientes. Ver hermosas fotos, grandiosos panoramas y lo mejor de la vida de otras personas nos hace sentir soledad, envidia y celosía cuando lo vemos en exceso. Todo es perfecto y muchas imágenes son insuperables.

Quien no quiere tener esos sentimientos, sabe cuándo desconectarse de Internet y vivir su propia vida en vez de llenar su vista grandiosas vidas que no reflejan del todo la realidad.

6. No buscan la aprobación del resto

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El autor Josh Gressel explica en su libro que los humanos tendemos a querer que el resto desee lo que tenemos. Nos produce satisfacción saber que otra persona quiere lo de nosotros, siente esas sensaciones por nosotros. Es un círculo vicioso de dar envidia y envidiar.

Y esas acciones son justamente las que nos llevan a estos negativos sentimientos. 

Quienes están felices con lo que tienen, no desean lo del resto y tampoco le interesa, sino que valoran todo de lo que se rodean.

7. No se preocupan por las “etiquetas”, reconocimientos o premios

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“Muchas veces la ambición está impulsada por un gran grado de inseguridad. La humildad, o simplemente no enfocarse en la ambición ni en el éxito puede ser un buen signo cuando significa que estás muy cómodo contigo mismo”, explica el psicólogo Scott Bea.

Para ellos la vida no se trata de cómo te consideren los demás. Cuando le das el valor que merece a todo lo que tienes, no te enfocas desear más y eso te hace ser una persona feliz. Independiente de los reconocimientos tú y tus cercanos saben quién eres y lo que vales.

8. No se comparan con otros

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Si estás constantemente fijándote en lo que tiene el otro, no llegarás a ninguna parte. Siempre de alguna forma u otra encontrarás algo mejor y no debes desilusionarte por eso. Tal vez hay otra cosa en la que tú sobresalgas y aún no te has percatado de eso.

Proponte enfocarte en lo bueno de tu vida y en la de otros sin llegar a una comparación, sino que sólo ver lo bueno de cada uno.

La envidia es uno de los peores sentimientos que podemos llegar a tener y no es más que con positivismo y autosatisfacción por nuestras vidas que podemos evitar ser como una de esas personas.

Si bien es muy difícil no sentir absolutamente ninguna de estas sensaciones en determinados momentos, debemos saber controlarlas al punto de hacer que no influyan en nuestra felicidad.

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