Por Lucas Rodríguez
13 febrero, 2020

Viven rodeados de las personas que aman.

Dicen que la distancia hace crecer el corazón. Es un dicho tan antiguo como la persona que probablemente lo inventó, pero tiene algo de cierto. Puede que las personas hayamos llegado al punto en el que nos encontramos de nuestro desarrollo como especie gracias a la cooperación y la vida en sociedad, pero no podemos negar que ver a la misma persona todos los días, tiende a agotar. Es lo que termina por convertir relaciones de pareja ideales en batallas campales y familias en grupos de personas que no se soportan.

Insider/ Courtesy of Lennox Brinks

Tener que lidiar con las costumbres de las otras personas, al mismo tiempo que vemos como estas chocan con nuestras propias costumbres, es de las cosas más difíciles. Las únicas opciones son aceptar las cosas que nos molestan y quedarnos la rabia, o sacarlas y enfrentarnos a los demás.

Insider/ Courtesy of Lennox Brinks

El punto es que mantener una vida doméstica junto a más personas requiere de mucho trabajo, y aun más paciencia. Crear espacios de distancia, donde cada personas pueda estar consigo misma, siempre ha sido la clave. Lo dicen desde los expertos, a quien quiera que se haya criado en medio de una familia grande. 

Insider/ Courtesy of Lennox Brinks
Insider/ Courtesy of Lennox Brinks

Pero quizás no se trata solo de enfrentarnos o aguantar. Quizás si usamos la creatividad, podemos idear soluciones alternativas, que resulten en los mejores resultados posibles. Eso fue lo que hizo una familia de Kentucky, Estados Unidos. La vida en pareja de Keli y Ryan Brinks era bastante sana y amena, pero tener que convivir con dos hijos adolescentes bajo el mismo techo nunca será algo sencillo. 

Insider/ Courtesy of Lennox Brinks
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En vez de aceptar que la ropa interior sucia repartida por el suelo es algo inevitable de la fase por la que están pasando sus hijos, Keli y Rian aprovecharon el espacio que su amplio rancho en London, Kentucky (no confundir con el otro London, el de la reina y todo eso) para no solo descongestionar su propio hogar, sino que también optar por un modo de vida más sustentable.

Insider/ Courtesy of Lennox Brinks
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Cuando vivíamos todos en la misma casa, los niños pasaban mucho tiempo en sus habitaciones. Bajaban para comer algo o ir al baño. Es lo mismo ahora en nuestra villa. Como son adolescentes, pasan casi todo el tiempo en su propio espacio, viviendo a nuestra casa con frecuencia para sacar algo que comer o a cenar. Si los llegamos a necesitar para algo más serio, simplemente tocamos las puertas de sus cabañas, como lo haríamos con las puertas de sus dormitorios.

–Keli Brinks para Insider.

Insider/ Courtesy of Lennox Brinks

Las pocas restricciones para la construcción que había en su pueblo les permitieron poner manos a la obra y construir pequeñas cabañas para cada uno de sus hijos. En ellas, Lennox, de 18, y Brodey, de 16, pueden imponer las reglas que deseen. Viven todos en paz, sin pasar a llevar a los demás. Pero cuando desean ver a sus padres, simplemente van a la casa grande o se reúnen en una tercera cabaña, designada para la vida en familia. 

Insider/ Courtesy of Lennox Brinks

Si uno lo ve detalladamente, la diferencia no es tanta: entre los niños teniendo su propio espacio en sus habitaciones y su propio espacio en sus cabañas, las diferencias no son tan grandes. Pero hay una cosa de principios: que los niños sientan que tienen una cabaña propia, les hará mucha diferencia. Puede que en la práctica sea solo un poco más de espacio, pero el que ellos puedan decir que tienen una “casa” para sí mismos, es fundamental para que sientan que tienen sus propias libertades. 

Insider/ Courtesy of Lennox Brinks

Pocas soluciones nos suenan mejores que la de la familia Brinks. Simplemente decidieron que sus hijos necesitaban más espacio. Además de esto, no los enviaron a una ciudad alejada y llena de ruidos. 

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