Por Hisashi Tanida
19 octubre, 2018

A veces las cosas más simples son las más difíciles de ver.

Quedarse atrapado en un lugar no solo es desesperante, sino que te hace sentir estúpido. Te imaginas cómo será tu vida de ahora en adelante que estarás atrapado para siempre en el mismo lugar, e intentas buscar excusas para convencer a tus padres de que no es su culpa que hayas sido afectado por la selección natural.

Sin embargo, siempre puedes dejar de lado el orgullo y buscar ayuda. Así lo hicieron los padres de este niño que, por algún motivo, quedó con su cabeza atascada dentro de un par de fierros gigantes.

Al final todo siempre es más sencillo de lo que parece, pero me resulta complicado pensar con mi CABEZA ATORADA ENTRE DOS FIERROS.

Sí, me encantaría ver todo con esa maravillosa calma y altura de miras que tienes pero te repito TENGO MI CABEZA ATASCADA.

Que dios cuide a todos esos pobres niños que atoran sus cabezas en lugares hostiles.

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