Por Leonardo Granadillo
15 abril, 2019

Una investigación realizada por los profesores de medicina de Harvard revela que quizá no seas tú la única responsable de tus kilitos de más, sino esa amiga mala influencia que no deja de tentarte a que salgas de la dieta.

Nuestro entorno influye, y la verdad nos afecta (ya sea para bien o para mal) en todo. La frase «dime con quien andas, y te diré quien eres» es muy cierta más no de la perspectiva que nos tratan de hacer ver, es decir, cada quien (con una personalidad lo suficientemente estable) no necesita seguir los pasos de nadie, pero es innegable que adoptamos algunas costumbres de nuestras amistades.

Cuando tenemos un amigo fitness, somos más abiertos a querer hacer deporte, cuando tenemos a alguien muy cercano y vegetariano, puede que nos atrevamos a intentarlo, pero desgraciadamente nos rodean gente tan débil como nosotros, que se dejan llevar por las tentaciones de la deliciosa e insalubre comida.

Nicholas Christakis y James Fowler (profesores de Medicina en Harvard) realizaron una investigación que fue publicada en New England Journal of Medicine. Donde se muestra la influencia en nuestros hábitos alimenticios que pueden llegar a tener las personas más allegadas a nosotros.

Tras estudiar a 12.000 alumnos los resultados fueron contundentes y sorpresivos:

«Una persona joven tiene 57% por ciento de probabilidades de aumentar de peso si tienen un amigo obeso. Mientras que los adultos tienen un 40% por ciento de probabilidades sí sus hermanos engordan. Si quien aumenta de peso es la pareja, el otro tiene 37% por ciento de probabilidades de hacerlo también.»

Señaló el estudio

También se comprobó que aunque los vecinos vivan tan cerca de nosotros, no cambian nuestros hábitos generalmente. Todo lo contrario a una amiga, que puede vivir muy lejos de nosotros e influenciar nuestros hábitos alimenticios. 

Se descubrió que es menos común ver a personas que imiten las costumbres de amistades de otro sexo o de su pareja, pasa también porque creemos que es normal ver a una mejor amiga ‘gordita’ cuando convive mucho tiempo con nosotros, y podemos terminar pareciéndonos a ella casi sin notarlo.

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Nadie critica a la gente con exceso de curvitas o llenitos de amor, siempre y cuando estén saludable no viene siendo un problema, sólo te advertimos en caso que prefieras mantener tu estado de forma.

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