Por Lucas Rodríguez
23 diciembre, 2019

La actriz ahora prefiere ofrecer autógrafos. Le parecen una manera más afectuosa de conectar con sus fans.

Manejar una fama inesperada debe estar entre las cosas más extrañas y difíciles de navegar. Es cierto que dentro de la cantidad y variedad de problemas que el mundo puede lanzarnos al camino, tener que ser súbitamente, ricos, famosos y adorados, no es de lo peor que hay. Pero por otro lado, es algo para lo que nadie nos prepara. Estamos acostumbrados a manejar una cantidad limitada de atención; un par de amigos escuchando una historia es algo a lo que estamos acostumbrados. Pero encontrarnos con que luego de firmar un contrato para protagonizar la serie del momento, una legión de personas gritan nuestro nombre y se quieren sacar una foto junto a nosotros, puede ser algo abrumador. 

Emilia Clarke es sin duda que una de las estrellas fugaces más notables de los últimos años. Recién salida de la escuela de actuación, Emilia firmó para ser parte del elenco de Game of Thrones, una serie que tenía un buen financiamiento y campaña publicitaria, pero que nadie pensaba se convertiría en el fenómeno que marcó la década que se nos está yendo de las manos.

@emilia_clarke

Emilia ha hablado en más de una ocasión sobre cómo no se considera la mejor persona del mundo para lidiar con el afecto y la atención de las personas (súmenle a eso que es británica, quizás los peores del mundo para reaccionar a palabras positivas sobre ellos o su obra). Pero hace poco señaló al podcast Table Manners, que la fiebre de las selfies ya acabó con su paciencia.

@emilia_clarke

Su punto de quiebre llegó cuando un fanático con muy poco tacto se le acercó exigiendo una selfie en un aeropuerto. Emilia estaba esperando su vuelo, cuando el cansancio y la desesperación pudieron con ella. Sintió que le faltaba el aire. Llamó a su madre para pedirle su ayuda. Las lágrimas le corrían sin control. Fue en ese momento, claramente no el correcto, que ese fan insistió en tomarse una selfie.

@emilia_clarke

Esa experiencia fue la gota que rebalsó el vaso. Desde ese momento, Emilia adoptó la medida de solo ofrecer autógrafos. Las selfies le parecen demasiado invasivas, además de que no considera que solo por ser famosa, deba responder a los deseos de los fanáticos como si les debiera algo. 

Ella dice preferir los autógrafos, porque fuerzan a la persona a interactuar con ella. Les pregunta su nombre o el de la persona a la que le quieren dedicar el saludo, creando una interacción más honesta que solo una fotografía. 

@emilia_clarke

Emilia están en todo su derecho de decidir sobre su propia vida.

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