Por Lucas Rodríguez
16 agosto, 2019

Al ocupar el gel, los científicos descubrieron que podían hacer que los espermios de hombre se retrasaran, mientras que los de mujer aceleraran. Puede que estemos frente a un descubrimiento revolucionario.

Uno de los fenómenos que es al mismo tiempo más fascinante, como también misterioso, de nuestra existencia humana, es el nacimiento  de los bebés. Todo el proceso que va de la mano desde la concepción, crecimiento y luego llegada de los bebés al mundo es algo que dentro de todo no ha cambiado demasiado con el paso de los años. Pero al mismo tiempo, a pesar de que llevamos años viendo cómo ocurre una y otra vez, no nos logramos acostumbrar a algo tan extraño como producir a otro ser humano usando solo nuestros cuerpos. 

Pero esto no significa que la ciencia no haya intentado estudiar este fenómeno de manera más profunda, buscando respuestas y algo de experiencia. Dentro de los estudios de este tipo, puede que hace muy poco se haya logrado un avance que podría ser revolucionario.

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Un estudio publicado en la revista Plos Biology, reveló que experimentos realizadas en el área de la inseminación artificial, habían logrado algo que nunca antes se había visto: crear una manera artificial de intervenir el proceso de inseminación, logrando tener control sobre el sexo de la cría que comenzará a crecer.

Digo crías porque el experimento fue realizado con ratas, algo que puede que suena más raro de lo que en verdad fue: muchos experimentos pensados para generar beneficios en las personas, son realizados en ratas. Sus sistemas biológicos no son demasiados disímiles a los de las personas, por lo que son muy útiles para perfeccionar los experimentos. 

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El descubrimiento viene en forma de un gel de aplicación vaginal. Su efecto directo sería causar un efecto distinto en los espermios que llevan el material genético para un niño y el de niña. El primero sería demorado, mientras que el segundo correrías más rápido al entrar en contacto con el producto. De esta manera se aumentan muchísimo las posibilidades para que sea el espermio deseado el que finalmente gane la carrera. 

Sin embargo, debemos dejar en claro que este proceso aun está en la fase de experimentación. Los resultados han ocurrido todos con ratas, no con personas. Aun así, es un gran comienzo.

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Dejando de lado los resultados, este descubrimiento viene de la mano con algunas complicadas preguntas éticas. En lugares como el Reino Unido, es ilegal intentar decidir el sexo de un bebé producido por medio de la fertilización in vitro. La llegada de un descubrimiento como este (suponiendo que logre pasar la fase de experimentación en ratas, hacia el uso en personas) vendría acompañado de una conversación ética muy complicada, pero necesaria. 

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La tecnología es algo que nunca dejará de fascinarnos.

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