Por Lucas Rodríguez
3 febrero, 2020

Expertos del King’s College de Londrés notaron graves problemas en el desarrollo de niños que no tuvieron buenas infancias.

Cuando la gente dice que los niños más pequeños deben ser lo más importante en la vida de sus padres, no están exagerando. No se trata solo de una cosa de tomar las decisiones correctas para ser un adulto capaz de soportarse la vista frente al espejo. Es más bien un asunto de que los niños son criaturas muy incompletas, que dependen casi en su totalidad de sus padres para conseguir el desarrollo adecuado. No solo es una cosa de entregarles los valores y enseñanzas correctas, sino que también de guiarlos y nutrirlos con una dieta de la que puedan obtener los beneficios que necesitan. 

Lo terrible de esto, es que se tiene una sola oportunidad. Un niño que tuvo que pasar una infancia insuficiente no puede volver atrás en el tiempo y repetir esa etapa de su vida. Los efectos al largo plazo van mucho más allá de malos recuerdos o problemas psicológicos. Los estudios realizados por la academia señalan que una mala infancia puede determinar a una persona para siempre, limitando sus capacidades para ser un adulto con total control de sus capacidades.

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La información más científica y fidedigna en este caso, es la que proporcionaron investigadores del King’s College de Londres. Estudiando a una serie de niños provenientes de Rumania, un país que tuvo que pasar por una muy difícil transición cuando la dictadura de Nicolae Ceaușescu llegó a un abrupto final, los investigadores notaron las terribles consecuencias que una mala infancia puede tener en una persona.

Muchos de estos niños quedaron abandonados luego de que el estado comunista que dominaba ese país se disolviera. Fueron huérfanos que quedaron sin que nadie se preocupara de ellos. Algunos de ellos fueron adoptados para vivir en países más ordenados, donde tuvieron una segunda oportunidad para realizar una vida más normal. Aun así, la mala crianza, que no solo incluyó el abandono, sino que además una mala nutrición, nunca los dejó. 

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Estudiando sus capacidades cerebrales, los investigadores notaron que una mala infancia causa daños visibles en la corteza cerebral de los niños. Esto implica un daño palpable e inevitable en la capacidad para realizar todo tipo de tareas, desde las más intelectuales a las cotidianas.

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Puede que suene a sentido común el llamado a preocuparnos del cuidado de los niños. Pero revestir este llamado de información científica, nos hace solo apreciar más la labor de quienes se dedican a ella. 

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