Por Lucas Rodríguez
11 septiembre, 2019

Un estudio concluyó que el vínculo entre las madres y sus hijas es el más fuerte y el más importante de todos en la familia.

Lo queramos o no, nuestros padres van a ser parte muy importante de nuestra vida y desarrollo como personas. Puede que tengamos una relación cercana o lejana con ellos, pero no podemos escapar al hecho de que fueron ellos quienes nos criaron y dieron los valores que sirvieron como los cimientos desde los que luego entre nosotros, nuestros amigos y el mundo fuimos construyendo la persona en la que nos terminamos por convertir. Dentro de esto, siempre se dice que el vínculo más fuerte es entre uno de los padres y su hijo del sexo opuesto; en otras palabras, los vínculos padre-hija y madre hijo. 

Pero si nos guiamos por los más recientes descubrimientos del área psicológica y de comportamiento de la ciencia, es otro el vínculo que más habría que cuidar dentro de las familias: el de la madre con sus hijas.

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De acuerdo al estudio realizado por a Universidad de California pero publicado en el Journal for Neuroscience, el desarrollo cerebral de las niñas es prácticamente idéntico al de sus madres, esto debido a sus variaciones genéticas heredades de su progenitora. Esto significa que estar expuesto a la forma de ser de ella es la influencia más grande que una niña puede recibir en su vida, lo que a su vez se traducirá en formarla como persona. 

En este sentido, la presencia de una madre fuerte y atenta es lo ideal. Fuerte en el sentido de que sepa cuando corregir un comportamiento de su hija y cuando recompensarla, dejando de lado sus propias necesidades y búsquedas de satisfacción, es la clave para formar mujeres equilibradas y capaces de hacerle frente sin problemas a los desafíos y problemas que la vida les pondrá por delante.

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El estudio también recalcó que el resto de los vínculos entre los padres y sus hijos son fundamentales para el desarrollo y crecimiento de los niños, especialmente en su camino a adaptarse al mundo y llegar a ser adultos responsables y capaces. Aun así, subrayó que el que había entre una madre y su hija pero el más importante, debido más que nada a que el cerebro de la hija, especialmente en la zona que regula las reacciones emocionales.

Es por esto que una madre fuerte y equilibrada pasará a su hija las técnicas y maneras de regularlas, mostrándole cuando es mejor dejarlas fluir y cuando pegarles un tirón de riendas.

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Como dicen, madre hay una sola.

 

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