Por Augusto Catoia
31 enero, 2019

Básicamente, su vida es el sueño de todo jubilado en el mundo.

En la época en que era un velocista y volaba en las pistas del mundo, parecía que la vida del multicampeón velocista jamaicano Usain Bolt iba a toda carrera no sólo en las pistas, sino que también vivía muchos momentos de fiesta y disfrutes. Sin embargo, cierta vez dijo que «nadie ve cuando necesito detenerme para vomitar, debido al descomunal esfuerzo físico que hago todos los días».

En ese tiempo, en realidad, Usain Bolt debía someterse a jornadas de trabajo casi absurdas. Pero ahora, que ya se jubiló con un sinfín de medallas en sus registros, el icónico atleta vive entre constantes goces y lujos… muchos lujos.

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El atleta, tricampeón olímpico de los tradicionales 100 metros planos, el hombre más rápido de la historia de esa categoría y ocho veces campeón en JJ. OO., es considerado como el mejor velocista de todos los tiempos. Y él, que se subió tantas veces al podio olímpico, hoy realmente vive en el Olimpo…

AFP

En las últimas imágenes captadas de su vida actual, el hombre más rápido de la Tierra fue «pillado» con una pistola de champaña en medio de una gran fiesta, rodeado de amigos y personas que trabajan para él, en el balneario sudafricano de Ciudad del Cabo.

Según detalló el diario Daily Mirror, el ex atleta estuvo muchas horas en una fiesta de playa y sólo se fue a las 23 horas, después de tomar alcohol e incluso fumar cigarros. Después de años de dietas y reglas estrictas, ahora parece que Bolt está soltándose como nunca.

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«Debo agradecer lo exigente que fue mi padre con tiempos, porque eso me generó la impaciencia por ganar que me llevó al éxito», dijo recientemente el ex deportista, según el mencionado medio.

Y si bien ahora su vida es mucho más flexible que antes, de todos modos Bolt sostuvo que «mis padres aún quedan atentos conmigo, y mi papá aún se enoja si voy a fiestas hasta muy tarde«.

 

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Antes, Bolt viajaba por el mundo para competir. Actualmente, viaja para disfrutar playas, andar en yates, tomar champaña, ir a fiestas… En el fondo, vive la vida que cualquier jubilado del mundo ni podría soñar.

Y aunque sus padres vigilen cada uno de sus pasos y aún lo traten como si fuera un niño en ese sentido, nada impide que Usain Bolt viva como si estuviera en una gran fiesta. ¿Acaso en algún momento se cansará de esta vida, tal como se cansó de correr? 

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