Por Javiera Irarrázaval
20 diciembre, 2016

«A lo largo de los años me he puesto cuatro inyecciones de silicona en el pene y en el escroto».

Tiene uno de los penes más grandes del mundo, pero no es natural. Lo cierto es que Micha, un alemán de 45 años lleva muchos años inyectándose silicona en su miembro para moldeárselo a su gusto. Esta es la historia  del hombre que vive en Berlín y vive con uno de los penes más grandes del mundo.

Se piensa que esto es mentira; que no es posible. Lo cierto es que el «agrandamiento de pene» es una práctica real y tal como dice la página, «las bombas de succión para agrandar el pene están entre los productos más vendidos en las sex shops». Y existen médicos que ofrecen dentro de sus servicios este tipo de operaciones: uno de esos pacientes es Micha.

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El pene de Micha pesa 3,5 kilos, mide 22,9 centímetros de largo y 7,7 de ancho. Este hombre lleva más de 20 años sometiéndose a la técnica de bombeo para agrandar su miembro  y se ha convertido en un atributo que de verdad le encanta mostrar cada vez que puede.

El portal Vice se juntó con este hombre en un club de sexo para hombres en la capital alemana. Esto les contó:

VICE: Hola, Micha. La primera vez que te vi, lo primero que noté fue tu gigantesco paquete. ¿Por qué te agrandaste el pene con inyecciones de silicona?
Micha: Es una larga historia. Diría que todo empezó hace 20 años, cuando me regalaron un alargamiento de pene mediante bombeo. Sentía demasiada curiosidad como para no probarlo. La primera vez lo hice en secreto, pero cuando me lo hicieron, me gustó la sensación.

¿Qué fue lo que más gustó?
La mejor forma de explicarlo es que ‘me siento otro’, pero no desde el punto de vista valorativo. No es que me sienta mejor o más masculino o más atrevido o más cool. También creo que el hecho de someterse a un proceso de cambio voluntario desempeña un papel importante.

¿Cuál era el siguiente paso después del bombeo?
En mi caso fueron las inyecciones con una solución estéril isotónica de cloruro de sodio.

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Eso sería un paso intermedio, porque la solución salina se reabsorbe y acaba desapareciendo, ¿no? ¿Cómo fue tu experiencia?
Era una sensación muy agradable, pero no me gustaba que me inyectaran, porque siempre hay un riesgo de infección. Además, mis conocidos se preguntaban por qué un día no se me notaba el paquete y de repente, al día siguiente, tenía un bulto enorme. Por eso busqué algo que fuera permanente.

¿Cuándo decidiste llevar a cabo tu idea?
Pasaron varios años hasta que me decidí a dar el siguiente paso. Es todo un proceso. A lo largo de los años me he puesto cuatro inyecciones de silicona en el pene y en el escroto.

Mira el documental completo que le hizo Vice al Berlinés:

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