Por Ignacio Mardones
28 marzo, 2015

Lo que él dijo a sus padres los dejó devastados, pero así consiguió su propia tranquilidad.

¡Eres un sinvergüenza! ¿Acaso con tu padre te criamos para nada? Él acostumbraba a ir todos los años nuevos a visitar a sus padres, y ellos le preguntaban constantemente cuándo traería una mujer a casa. Ambos querían nietos, agrandar la familia, que su hijo de excelentes calificaciones se estableciera encontrando una compañera. Desconocían que por dentro él vivía un infierno; no quería seguir escapando, evadiendo el mismo tema que arrastró desde la universidad hasta su primer trabajo:

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