Por Javiera Spröhnle
2 febrero, 2017

Su profesor se emocionó tanto, que lo compartió en Facebook.

Recuerdo que, cuando estaba en la escuela, no era precisamente una alumna responsable; estudiaba lo mínimo y así pasaba mis asignaturas. Pero, hubo una sola vez que definitivamente no-estudié-nada. El examen era de historia y con cada pregunta que leía, pensaba: «ni siquiera tengo una mínima noción de algo, como para contestar tres líneas». Estaba acabada. En vez de ‘inventar’ o mirar la respuesta de mi compañero de al lado, decidí dejar el examen en blanco y sólo escribirle una nota a mi profesora; le confesé que no había estudiado, le pedí perdón por mal gastar su tiempo y prometí que no se volvería a repetir. El premio a mi sinceridad: me dio una semana para prepararme y me volvió a tomar el examen -con preguntas diferentes, lógico-. Aunque parezca que mi profesora fue demasiado ‘blanda’ conmigo, la verdad es que me dejó una gran lección: podría haber copiado, pero, siempre ser honesto y sincero, trae mejores consecuencias.

Algo parecido le pasó a un alumno de publicidad de la Universidad Internacional de Catalunya, en España. No estudió absolutamente nada para su examen, pero, en vez de copiar o escribir algunas barbaridades, le relató una historia a su profesor… El resultado: el mejor ensayo que el docente ha corregido en su vida; tanto, que Alfonso Méndiz decidió publicar una pequeña reseña de la historia bajo la leyenda «EL MEJOR EXAMEN QUE HE CORREGIDO NUNCA».

Facebook

La historia, titulada «La suerte no existe», relata cómo dos amigos tienen la ‘suerte’ de haber encontrado una semilla de trébol de 4 hojas que les otorgaría poderes mágicos. Mientras uno trabajó en su cosecha, el otro sólo se dedicó a festejar. Para cuando el trébol floreció, solo uno recibió ‘los dones’ y el otro, ya nunca tendría la posibilidad de enmendar su error. ¿Por qué? y aquí está la enseñanza y moraleja del cuento: la suerte sólo existe si haces que exista (si trabajas en ella).

«Te pido y me pido perdón por este suspenso, Alfonso. No he estudiado lo suficiente, y tampoco he querido contestar barbaridades. Espero que, al menos, hayas pasado un buen rato».

– Firmó el alumno –

Por el ingenio, esfuerzo, pero por sobre todo HABER-APRENDIDO-LA-LECCIÓN, Alfonso le puso un 1 como nota final. Como era de esperar, muchos le pidieron al docente, ¡que por favor aprobara al chico!

«El corazón me pide darle sobresaliente, pero no puedo premiar la falta de estudio. Lo que sí deseo es ponerle matrícula en la segunda convocatoria»

– Alfonso Méndiz –

EL MEJOR EXAMEN QUE HE CORREGIDO NUNCAHoy he corregido los exámenes de Publicidad, y uno de ellos me ha emocionado. En…

Posted by Alfonso Méndiz on Monday, January 30, 2017

¡Ese chico se debería dedicar a la literatura!

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