Por Ghalia Naim
17 marzo, 2017

Quizá, sin darte cuenta, estás contribuyendo a que sea así.

Todos nacemos con diferente personalidad y carácter. Algunos son tímidos y otros extrovertidos, pero lo único importante es aprender a desenvolverse en la sociedad tomando en cuenta cómo somos. Buenas parte de los niños muestran timidez por motivos naturales: son temerosos ante lo desconocido. Y se supone que con el tiempo van desarrollando habilidades que los tornan más confiados y seguros, sin embargo, ¿por qué no todos se “sueltan” después?

No hay nada de malo con ser tímido, pero los padres deben ayudar.

Cuando te das cuenta que tu hijo es así y le cuesta encajar con los demás, es momento de revisar la forma en que lo educas. Si eres demasiado protector o no le das espacio para que tome sus propias decisiones y se equivoque, estás en un mal camino. Hay que incentivar al niño a socializar sin que pierda su personalidad. Eso quiere decir, buscar un grupo con el que se sienta cómodo.

Cómo ayudar a un niño tímido?

El portal “Padres y hogar” expone algunos consejos:

a) Debes tener cuidado con lo que le dices. Nunca uses lenguaje negativo. En vez de decirle “lo hiciste mal”, dile “lo hiciste bien y podrías también hacerlo así” o “no lo hiciste tan bien”.

b) Llévalo a actividades con grupo pequeños para que no le cueste tanto entrar en confianza. Es una forma de entrenarlo.

c) Explícale que no está mal si le cuesta un poco más soltarse y que solo debe tener paciencia para lograr encajar. Que no fuerce las cosas.

d) Hazle entender que fallar no es malo y que todos tenemos diferentes habilidades.

e) Una cosa es decirle que no es tan extrovertido y otra es decirle que “es tímido”. Por nada del mundo lo encasilles.

f) Reconoce sus méritos con reforzadores positivos, no con regalos. La idea es que cuando logre algo le digas “viste, sí puedes”, no que le compres un bien material.

¡Esperamos te sirvan los consejos!

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