Por Teresa Donoso
22 junio, 2016

¿Qué fue eso? ¿Escuchaste ese ruido?

Mientras escribo esto, no puedo evitar pensar en ese miedo irracional que sigo teniendo desde los 5 años: que en la noche va a aparecer algo o alguien debajo de mi cama que me va a arrastrar de los pies y quizás qué es lo que va a pasar. En fin, si eres igual de miedoso que yo, entonces de seguro tienes alguna de estas costumbres.

1. Cerrar todas las puertas y ventanas extremadamente bien antes de irse a acostar


No sólo por los ladrones, también por los zombies y los vampiros.


2. Tener miedo de que suene el teléfono de noche


¿Y si es un espíritu el que te llama? ¿Y si tu teléfono está poseído?


3. Cuando caminas de noche a casa te la pasas pensando que todo podría acabar como un episodio de CSI o Criminal Minds


Así que caminas rápido y sin meterte a ninguna calle con poca iluminación.


4. De hecho, no deberías ver ese tipo de series ni películas de miedo


Pero como eres masoquista, las ves igual.


5. Lo peor es cuando te acuerdas de la última película de miedo que viste JUSTO cuando estás solo en tu cuarto


Y terminas durmiendo con la luz prendida y la sábana hasta las orejas (porque claramente si tienes una sábana sobre ti, nada malo podrá pasarte).


6. Odias cuando dan trailers de películas de terror en la tele


Porque ademas de asustarte mucho, todos se terminan riendo de tu cara.


7. Más de alguna vez te ha pasado que se te ha quemado una ampolleta de noche y has asumido que se debe a una presencia extraña


‘Quizás hay una posesión demoniaca en casa…’


8. Nunca jugaste a la OUIJA cuando más pequeño


Pero no porque no quisieras, sino porque te morías de miedo con sólo las historias de todo lo que pasaba allí.


9. Odias cuando estás en la ducha y tienes que cerrar los ojos para que no te entre shampú


‘Lo más probable es que haya algo aquí en el baño mirándome y planeando cómo matarme’


10. Y no hay nada peor que estar asustado y que alguien venga por detrás y te asuste


Un día te va a dar un ataque cardíaco y te vas a morir, literalmente, de miedo.

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