Por Andrea Araya Moya
30 noviembre, 2015

Te das cuenta de que todo lo que has hecho te ha conducido a esto.

1.  Comienzas a confiar más en tus instintos

Te sientes más seguro y crees plenamente en que puedes lograr cualquier cosa que te propongas, y que puedes superar cualquier desafío.


2. Te das cuenta de que todo lo que has hecho te ha conducido a esto

Todo lo que hiciste, lo que perdiste, lo que aprendiste. Todo te ha llevado al lugar en el que ahora estás y, por lo mismo, también sientes esa motivación y esa seguridad en que jamás cambiarías todo lo que has pasado.


3. No sientes miedo de salir de tu zona de confort

No te asustan los riesgos ni los desafíos, ni, mucho menos, salir de tu zona de confort, porque crees que tienes la fuerza necesaria y confías en que cada reto es un aprendizaje.


4.  Te sientes con más motivación para hacer lo que debes hacer

Te levantas cada día con más ganas de lograr lo que te propongas. Sin miedo, sin apuro.


5. Te inspiras con los detalles

La sonrisa de quien más quieres. La luz del sol. El sonido de la lluvia. Todas esas cosas pequeñas son las que más te inspiran y las que te hacen sonreír a diario.


6. Podrías provocar los celos de los demás

Muchos sentirán celos al verte tan seguro de ti mismo, porque no todos sienten ese «llamado», esa fuerza para comenzar a vivir al máximo.


7. De pronto todo resulta tal como siempre quisiste

Esas metas que te impusiste, llegan. Esos sueños que tenías poco a poco comienzan a realizarse. Por muy pequeños que sean.


8. Visualizas tu futuro, pero no sientes ansiedad porque llegue

Te das cuenta de que tu futuro está cerca, pero no estás apurado por alcanzarlo, al contrario, esperas con calma a que llegue hacia ti.


9. Tu corazón y alma se abren

Sientes plenitud y calma en cada momento que vives. No sientes temor al día a día y te sientes capaz de conocer nuevas personas y nuevos horizontes.


10. Sientes el llamado a por fin comenzar a realizar tus sueños

Tal como si alguien te impulsara hacia adelante y te inspirara a cumplir tus metas.


11. Sientes como si tuvieses que cumplir una misión

Tal como si tuvieses cumplir la tarea más compleja de todas, pero, en lugar de agobiarte, te da más fuerza.


12. Dejas de sentirte perdido todo el tiempo y encuentras tu camino hacia tu felicidad

Ya no sientes que estás en el camino equivocado. De hecho, sabes que donde estás es precisamente el lugar que te pertenece y eso te inspira a lograr todo lo que anhelas, lo cual te hace sentir más vivo y feliz.

Puede interesarte