Por Camila Cáceres
12 Abril, 2017

¿Alterado? ¿Tú? ¡JAMÁS!

Es verdad que algunos somos más neuróticos que otros (¡perdón!), pero también es cierto que no podemos evitarlo. Es una falla de fábrica. Puedes aprender a contar, respirar profundo, meditar mientras pintas mandalas y aún así tu reacción mental a todo será en mayúsculas. ¿Tu compañero de piso no llegó a casa? OBVIAMENTE LA HAN SECUESTRADO. ¿Abriste el refri y está vacío? ESTAMOS EN CRISIS ECONÓMICA. ¿Te quedaste dormido? ES EL FIN DEL MUNDO.

Puede que no se refleje en tus acciones (ya sabemos que llamar a la policía no es la mejor solución a temores infundados… por experiencia), pero si es lo que se te pasa por la cabeza o te suena como lo que un amigo haría, esta lista se te va a hacer MUY familiar.

1. Te preocupa tanto dormir la cantidad “correcta” de horas que acabas con insomnio


2. Apenas te sientes un poco mal googleas tus síntomas y te convences de que estás agonizando


3. Prefieres irte de las fiestas sin despedirte a tener que decir adiós a todo el mundo


4. Te deshaces de las notificaciones y alertas apenas aparezcan aunque eso signifique revisar 80 correos electrónicos


5. Siempre estás preocupado por algo (cuando no se te ocurre nada, te preocupa haber olvidado algo importante)


6. Y compartes esa preocupación de formas que pueden resultar un poco conflictivas


7. Siempre llegas temprano, porque la idea de estar atrasado apenas un minuto es hasta difícil de imaginar


8. No aguantas a la gente que mastica con la boca abierta, juega con los lápices o hace ruiditos… ARGH


9. Si conduces: comienzas a tocar la bocina apenas el semáforo pasa a verde


10. Si envías un mensaje de texto o un correo y no obtienes una respuesta inmediata, asumes que es a propósito


11. La paciencia no te sobra


12. Eres DEMASIADO realista y concreto


13. Es fácil volverte loco: sólo necesitan mover tus cosas sin tu permiso


14. Eres un experto en imaginar el peor escenario posible


15. Experimentas tus emociones tan intensamente que es imposible esconderlas

Y eso, entre muchas cosas, es lo que hace que la gente aprecie a los que tenemos los nervios un poco más sensibles. Somos inevitablemente (algunos usarían la palabra “brutalmente”) honestos y disfrutamos ser productivos, y si nos tienen paciencia, nadie será un mejor amigo que alguien físicamente incapaz de no preocuparse de ti 24/7.

¿Se te vino alguien a la cabeza?

Te puede interesar