Por Josefina Pizarro
20 Marzo, 2017

Los besos en las películas suenan tan asquerosos que simplemente los odias.

Ah, los ruidos. ¿Hay algo más bello que…? ¡Qué rayos estoy diciendo! ¡Los ruidos son terribles! ¿No odias cuando oyes algo exageradamente molesto y no puedes dejar de oírlo el resto del día? Tenía un compañero en la universidad que hacía ruido con la nariz, como si tuviera un violín metido ahí dentro. Juro que lo escuchaba a él más que al resto de la clase y no sabía como pedirle que dejara de hacerlo. A veces no lo escuchaba, pero bastaba que fuera un segundo para que me condenara todo el día. Si eres como yo, estos 15 dramas sólo los entenderás si eres un completo y real maniático de los ruidos.

1. Una vez que se te mete un sonido dentro de la cabeza, es imposible que se vaya.


2. El transporte público te da pánico por la cantidad de ruido que hay.


3. Odias con tu vida cuando se suben a tocar bandas al transporte público.

Y aunque le intentes subir la música con audífonos puestos aún así los escuchas.


4. Te gustaría decirle a esa persona que tiene el volumen tan alto de la música que le baje de una vez.


5. Y simplemente le deseas la muerte a esa persona que respira como si sufriera 10 pulmonías a la vez.

Y tiene un violín en la nariz.


6. Y ese que come con la boca abierta y oyes toda su garganta, como si fuera una orquesta.


7. Y no hay que olvidar los besos, especialmente los de las películas. ¿Por qué suenan tan asquerosos?


8. Hay personas que no pueden controlar hablar fuerte, pero por el amor al silencio, DEJEN DE HACERLO.


9. Cine + Palomitas + Coca-cola + boca abierta = muerte.


10. A menudo debes recurrir a indirectas para que las personas dejen de hacer ruido.

“¿Quieres un pañuelo?” “¿Quieres algo para la tos?”.


11. Los insectos te parecen de lo más molestos, en especial los que hacen ruido, como las moscas o los zancudos.

Esa bzzzz que se te mete a la oreja es algo horrible.


12. Ese vecino que en vez de usar zapatos normales usa unos hechos de ladrillos… ¡Que le corten la cabeza!


13. Sabes que tu último recurso son tus mejores amigos, los audífonos.


14. Pero nada te prepara a esa persona que no entiende las indirectas y te habla aún con tus audífonos puestos.


15. O al peor enemigo de las personas que odian los ruidos: Los niños llorando y chillando. Nadie se salva.

¿Qué otra cosa te molesta de los ruidos?

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