Por Andrea Araya Moya
11 diciembre, 2015

En realidad odio el despertador.

1. Odias tener que dejar tu cama mientras toda tu familia sigue durmiendo

2. Pareces como un zombie antes de las 7 a.m

3. Sueles decir «no puedo levantarme, ni siquiera ha salido el sol»

4. Cuando llega el fin de semana sientes como si te volviera el alma al cuerpo

5. Ni siquiera ducharte logra despertarte del todo

6. Odias el preciso momento en el que suena la alarma de tu despertador

7. De hecho, sueles retrasarla varios minutos y seguir durmiendo

8. Tu mente no funciona de manera correcta hasta las 11 a.m

9. Los fines de semana no cuentan como días para madrugar, así que no estás disponible para nada antes del mediodía

10. Estás 100 por ciento seguro de que tu cama tiene algún imán

11. Jamás contestas el teléfono tan temprano

12. Sueles leer artículos que te ayuden a “estar más despierto” por las mañanas

13. Prefieres dormir más tiempo que prepararte desayuno

14. De hecho, tiendes a desayunar cuando tu mente ya está más o menos despierta

15. Odias el «levántate más temprano»

16. Sueles quedarte dormido cuando tienes que levantarte temprano

17. Aunque sientes orgulloso de ti mismo cuando te levantas temprano sin problemas

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