Por Daniela Morano
11 Agosto, 2017

Tenían una pregunta que hacerles.

No es ningún secreto todo el tiempo que se invierte en planear una boda. Cada detalle es muy importante, desde los arreglos florales hasta la comida. Pero claro que el elemento más importante son los invitados. Toda novia y  novio desean compartir este momento con sus cercanos, sean amigos o familiares. Son ellos quienes deciden quienes vienen, sin contar a las parejas de esas personas claro.

Cuando Karen y Michael Tufo vieron a dos extraños en la recepción de su boda, sabían que algo extraño estaba pasando, era como que no pertenecían a su círculo, ni como amigos ni como pareja de alguno de sus amigos o familiares.

Distraídos por la emocionante ocasión, ninguno de los dos le puso mucha atención a al hombre y la mujer desconocidos. Sin embargo ambos se convirtieron en el alma de la fiesta bailando y haciéndose amigos de todo el mundo. Terminada la fiesta, todos los recordaban aunque no tenían idea de quienes eran.

Fue sólo días después, cuando revisaban fotos, que Karen y Michael se dieron cuenta de que ¡eran intrusos de bodas!.

Sus sospechas se vieron confirmadas cuando recibieron una tarjeta con un dólar y una nota donde los felicitaban, y se disculpaban por haber irrumpido su fiesta.

Pero los novios no están nada enojados, de hecho, están impresionados. Los están buscando para poder saludarlos y saber cómo demonios lograron entrar.

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