Por Andrea Araya Moya
15 abril, 2016

«No, no es un apodo».

1. Te han preguntado si te gusta tu nombre y si preferirías cambiarlo


2. Incluso han llegado a preguntarte de qué nacionalidad eres


3. Ya te acostumbraste a las mil maneras en las que la gente pronuncia tu nombre


4. O la forma en la que lo escriben


5. Estás acostumbrado a que te pregunten si tu nombre puede abreviarse o algo así


6. O que de frente te pregunten si es alguna especie de apodo


7. Además, siempre te preguntan qué significa y por qué te nombraron así


8. Has preferido callar antes que decirle tu nombre a alguien que no conoces


9. Y, bueno, cuando pasan lista y dicen tu nombre, siempre lo dicen mal


10. Ni pensar en cuando quieres ir por un Starbucks


11. Siempre les corriges a los demás la pronunciación de tu nombre, aunque siempre se equivocan


12. Te han dicho que tu nombre es demasiado exótico


13. Cuando haces una reserva siempre dices el nombre de otra persona antes que el tuyo


14. Siempre intentan ponerte un apodo o cambiarte el nombre por uno más fácil


15. Te agradan todos quienes tienen un nombre único como tú


16. Te han preguntado si no te molesta que tu nombre no exista en las latas de Coca Cola o en llaveros u otras cosas


17. Hasta el autocorrector de tu teléfono corrige tu nombre con una sugerencia


18. Has pensado en cambiarlo, pero luego te arrepientes


19. Te sientes completamente increíble cuando conoces a alguien con el mismo nombre que tú


20. Aunque igual te entristece un poco, porque ya no es tan único. Aunque al menos sabes que alguien comparte tu misma experiencia corrigiendo tu nombre

Puede interesarte