Por Felipe Hernández
4 febrero, 2016

Esperar para comer es simplemente lo peor.

Todos conocemos lo que es tener hambre, ¿cierto? Bueno, es definitivamente la peor sensación del mundo, pero tiene su lado positivo… Y es que siempre existirá comida para poder saciarla, o al menos eso crees si eres de los que piensan más en comer que en respirar durante el día.

1. Te despiertas y lo primero que piensas es qué vas a comer


2. Tu hambre es tan grande que antes de levantarte te das una vuelta por la cocina para comer algo


3. El desayuno es tu primer gran momento del día


4. Cuando crees estar satisfecho, tú y tu estómago saben que eso es solo una gran mentira


5. Pasas por en frente de un local y eliges mentalmente todo lo que te comprarías para comer


6. De hecho, a veces el hambre es tan real que vas y te lo compras


7. Lo único que te motiva a sobrevivir por la mañana es la certeza de que tu hambre acabará al almuerzo


8. Por eso cuando se acerca la hora del almuerzo te emocionas tanto como si estuvieras por abrir tus regalos de Navidad


9. El almuerzo es tu segunda comida (oficial) del día y es un ritual que por ningún motivo dejarías pasar


10. Y los postres siempre son una buena forma de asegurarte que llegarás a la cena


11. Porque el tiempo que pasa entre comidas (oficiales) parece eterno


12. Por eso es mejor que cuando estás con hambre nadie piense en molestarte


13. Cada vez que sientes hambre es una oportunidad para comer algo rico


14. Sabes que tomar agua a veces funciona para calmar el hambre


15. Pero cuando el hambre ataca antes de la cena… Un snack no te viene nada de mal


16. La cena es tu última comida (oficial) y la mejor forma de terminar tu día


17. Aunque sabes que nunca será tu última comida porque el hambre volverá


18. Tus amigos te han aconsejado tener una dieta más estricta


19. Y te han dicho que te pasas todo el día con hambre


20. Lo que asumes sin ninguna culpa ni arrepentimiento


21. Porque sabes que te encanta y lo disfrutas

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