Por Valentinne Rudolphy
2 octubre, 2015

Ser adulto te puede asustar, a mí también.

Es mi primer año de “independencia” – dejé la ciudad, la dependencia económica, me pago todo por mi sola, tomo mis decisiones sobre qué y no hacer, y ya no tengo que dar un millón de respuestas a mis padres (aunque me da pena decir que a los 25 años, aún me preocupo por sus opiniones). Y ha sido una gran aventura que apenas está comenzando. Y aún me aterra lo que sucede, y lo que sucederá más adelante.

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@madmoiselle238.

1. Contratar seguros, programas médicos y más

Solo de nombrarlo ya suena aburrido, ¿no? Me parece terrible aún (no sé si en todos los países funciona así) que parte de tu sueldo se vaya involuntariamente para que “te cubran” en caso de catástrofe o enfermedad. Vaya, uno nunca sabe y debes estar listo. Es cierto. Pero aún así no dejo de asombrarme cada vez que voy al doctor y pago, además de lo que ya das a alguna institución… y ahí quiero a mi mamá.


2. Las deudas

No sé ustedes, pero yo lloro en pensar en deudas. Mi corazón sufre de solo pensar que ya tengo una universitaria, y que debo comenzar a pagarla… quiero volver a la escuela.

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sleepingtigers.

3. Pensar en casarse

Yo aún no lo pienso, pero de pronto, mucha gente comienza a hablarlo como un tema sumamente normal, cosa que yo nunca escuchaba en la universidad. Casarse significa ahorro y dinero, y ahí vuelvo a pensar en deudas.


4. Comprar una casa

¿No puedo volver donde mis padres, a su sótano o algo así? Este es un gran paso que no todos dan de inmediato, pero es típico que tus familiares comienzan a preguntar cuándo lo harás. ¿Ellos te ayudarán a pagar la hipoteca? No lo creo.

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Fuente.

5. Juntar dinero para tu retiro

… Recién comienzas a trabajar y tienes que pensar en esto. Estrés.


6. Ser potencialmente responsable de un niño

La verdad, es que para esto hay que estar realmente seguro de que quieres hacerlo. No es un juego. Porque hoy, ahora, muchos de los que estamos comenzando el viaje de la adultez de seguro que ni locas lo haríamos. Qué terror ser responsable de otra vida.

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