Por Francisco Armanet
3 enero, 2018

Ya no puedo diferenciar cuál es el padre y cuál el hijo.

Que algún miembro de mi familia tomara la decisión, tal vez eso hubiese marcado la diferencia. Pero entiendo que la sangre es una sola y que la cantidad de glóbulos flojos es la misma para todos los que la llevamos corriendo dentro de las venas. Es difícil de explicar, tal vez me estoy cansando de tratar o qué sé yo. Lo cierto es que los siete años consecutivos de hamburguesas y sedentarismo han hecho lo suyo y ya es muy tarde para que mis padres o algún hermano consiga sacarme de la cama y llevarme a trotar. Eso por mi parte…

Por la de Jesse, en cambio, la historia es diferente.

What a nice day.

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Es un joven chino, tiene 32 años y según lo que he alcanzado a leer, solía ser parecido a mí. Hablo de hace algún tiempo atrás, cuando todavía no se decidía por renunciar al azúcar y la fritura. En ese entonces, tanto él como su esposa y sus padres llevaban varios kilos de más acumulados en la panza y habían olvidado lo que era el deporte. Pero las cosas cambiaron. Afortunadamente lo hicieron…

Porque, dejando de lado las bromas y dándole a la situación el peso que se merece, Jesse hizo algo que pocas personas hacen a lo largo de sus vidas. Dedicó seis meses completos a devolverle las ganas de vivir a su padre.

El punto de inflexión llegó cuando el hombre cayó en el alcoholismo y las cosas parecieron descontrolarse absolutamente. No hubo que pensarlo demasiado, Jesse lo conversó con su esposa y en menos de una semana tanto su padre como su madre se habían mudado con ellos. La idea era crear un ambiente de apoyo y protección donde entre todos pudieran ayudar al padre en su dependencia. 

Y la manera de hacerlo tomó nombre rápidamente: deporte, deporte en familia.

Así se veían todos cuando empezaron a vivir juntos.

Jesse | Weibo

Pero, tan pronto se tomó la decisión de hacer una dieta alimenticia y comenzar una rutina diaria de ejercicio, los resultados quedaron a la vista. Quien más los sintió fue el padre de Jesse, tanto emocional como físicamente.

Luego de 6 meses, la familia se había convertido en un verdadero escuadrón de músculos. Pero eso era sólo la evidencia externa de algo maravilloso que estaba ocurriendo dentro de ellos.

Así se veían todos luego de medio año de trabajo.

Jesse | Weibo

Todos demuestran un cambio significativo en sus cuerpos, pero lo del padre de Jesse es sencillamente extraordinario. La imagen habla por sí sola.

Y hay más.

Jesse | Weibo

Como mencionábamos, la transformación física es superlativa, pero sería injusto no prestar atención a lo que hay detrás ella. 

Tanto Jesse como su esposa y sus padres son personas muchísimo más felices. Juntos han construido una familia infinitamente feliz.

Jesse | Weibo
Jesse | Weibo

Y a pesar de que el plazo de 6 meses fijado en un comienzo ya finalizó, Jesse asegura que todo se convirtió en un estilo de vida.

Mantienen el hábito de alimentarse sanamente y hacer mucho ejercicio.

Las palabras de Jesse en alusión a su padre son conmovedoras.

“Lo más gratificante es ver a mi padre convertido en un hombre seguro de sí mismo”, expresó respecto a la situación.

Jesse | Weibo

Merecen aplausos…

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