Por Andrea Araya Moya
22 enero, 2016

Te sientes perdido.

Llegas a los veintitantos, la etapa de descubrimiento y aprendizaje personal en la que vives una serie de experiencias nuevas que te muestran la vida tal como es y no como la imaginabas cuando pequeño. Pierdes amigos, te confundes, te rompen el corazón, entre otras experiencias que te enseñan y te hacen vivir la vida al máximo con el fin de que puedas encontrar tu camino, ese que a veces se hace difuso y te hace entrar en el típico síndrome que todos vivimos a esta edad, los veintitantos.

1. Ríes con más ganas y lloras con más dolor

Entiendes lo que es hacerse mayor y te conectas aún más con tus sentimientos. Sabes que quizá las cosas pueden resultar mal porque estás creciendo y dejaste de ser un niño. Aprendes a valorar lo que otras personas sienten y entiendes que no debes jugar con los sentimientos de alguien más, porque resulta ser doloroso, porque te das cuenta de que hay cosas que sí pueden ser malas y difíciles de soportar.


2. Tu círculo de amigos disminuye

Con el paso del tiempo te das cuenta de qué amigos valen la pena y cuáles no. Entiendes que es mejor la calidad antes que la cantidad y que el tiempo no define una buena amistad, sino la calidad de amigos que tienes. A veces te alejas de algunos de ellos y te quedas con pocos, los verdaderos.


3. Te han roto el corazón más veces que lo que imaginaste

Pasaste por experiencias amorosas no tan agradables. Te decepcionaste, y quizá más de lo que querías. Entiendes la diferencia entre amar y depender de alguien y comienzas a velar más por ti mismo, en lugar de involucrarte en relaciones amorosas infantiles y tóxicas que sólo te hacen daño o no te permiten avanzar. Dejas de buscar relaciones de una noche o de escapar del compromiso, porque te das cuenta de que ya te sientes listo como para enamorarte de alguien de verdad.


4. Te sientes perdido

Es normal sentirse perdido en tus veintitantos, pues estás entrando a una etapa más madura en la que todo es nuevo y en la que necesitas crecer para darte cuenta de cómo funciona la vida. Tienes que tomar decisiones importantes. Tienes que aprender a cuidarte solo y arreglártelas por ti mismo, lo cual a veces te confunde y te hace perder el rumbo y no entender hacia dónde quieres llegar. Es normal, pero debes tratar de encontrar tu horizonte.


5. Aprendes a respetarte y cuidarte más

Te das cuenta de que ya no tienes la misma buena salud que cuando eras más pequeño, y también notas que las borracheras y esos excesos no te hacen bien y afectan tu salud, por lo que prefieres comenzar a cuidarte y ejercitarte para mantener un buen estilo de vida.


6. Ya no encuentras tan divertidas las fiestas y emborracharte

Ya dejas de frecuentar tantas fiestas porque comienzas a preferir otras cosas más importantes. Comienzas a pensar que es mejor quedarse en casa descansando en lugar de ir a una fiesta un viernes por la noche, porque el ritmo de vida de la semana te ha agotado. Vas a fiestas con tus amigos, claro, pero no con la misma frecuencia de antes porque dejas de creer que es la única manera de divertirte.

«La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento«.

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