Por Rocío Valenzuela
21 marzo, 2016

El mundo no tiene tantas oportunidades como te dijeron.

La universidad fue un lugar maravilloso, lleno de buenos momentos y promesas sobre un futuro mejor. Incluso habían días en los que podías salir durante la semana y estaba todo bien. Ahora, tienes tu diploma en la mano y estás listo para salir al mundo real…no sabes que te espera, pero de acuerdo con lo que te enseñaron, crees estar listo para este desafío.

Estimado soñador, lamentamos despertarte de tu hermoso sueño, pero aquí tenemos una lista de cosas que pondrán tus pies en la tierra:

1. Conoces la búsqueda desesperada de trabajo

«Amo mi trabajo, amo mi trabajo, amo mi trabajo».

Si, te mintieron. El mundo es un lugar lleno de oportunidades…donde aún no ves ninguna. Comienzas apuntando alto, y vas de a poco bajando tus expectativas, hasta que terminas aplicando a trabajos que no tienen nada relacionado con tu carrera. Es la cruda realidad.


2. Ataque de pánico


Recuerdas lo fácil que era la vida universitaria, se te viene a la cabeza la típica y repetitiva frase de mamá: «tu única responsabilidad es estudiar». Y te das cuenta dolorosamente que tenía razón. Ahora necesitas cumplir tus responsabilidades mucho más grandes que sólo estudiar.


3. No sirvo para esto

«Odio los impustos. Odio los cheques».

Nunca prestaste atención a los impuestos, el seguro ni la salud cuando no era necesario. Esas palabras eran demasiado grandes para tu vocabulario y ahora, no sabes cómo hacer nada. ¿Cuándo debo pagar impuestos, por qué son tan caros, qué seguro debo tomar y cuándo debo ir al doctor? No tienes idea…no sirves para esto. (Tranquilo, es sólo otra crisis).


4. Pon los pies en la tierra

Por mucho que te guste soñar sobre cómo salir de fiesta y a comer todos los días…hay cosas que debes dejar de hacer para poder costear todo lo que significa vivir, como por ejemplo, ir a hacer las compras del mes. Y, ahora que lo piensas, la electricidad, el agua y el gas, parecen un lujo poco accesible.


5. Conoces lo que significa «estar quebrado»

La última vez que te metiste a tu cuenta viste que te quedaba cero peso. Realmente te lo gastaste todo, y lo peor, es que no tuviste la opción de darte lujos, todo fue destinado a responsabilidades de la vida adulta y ¿la verdad? Apesta.


6. Esta es tu vida ahora

Los últimos meses te has levantado cuando el sol está aún abajo, tomas tu transporte, vas al trabajo, almuerzas, sigues trabajando, llegas a casa, duermes y vuelves a levantarte. Esta es tu vida ahora, un poco lejana a lo que pensaste que sería, pero aún así, aceptable.


7. Volver a la universidad no es una opción porque no tienes dinero

Te repites constantemente que si pudieras ir a la universidad de nuevo, no tendrías que afrontar con los problemas de la vida real, pero la verdad es que costear una carrera está fuera de tu alcance y estás quebrado.

Hora de aceptar la realidad: la vida es más dura de lo que imaginaste y tus padres tenían razón en todo.

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