Por Felipe Hernández
3 marzo, 2016

Todos ocupamos el que la naturaleza nos regaló.

La forma en la que duermes habla mucho de ti como persona, eso es un hecho. Sin embargo, algo que quizás nunca habías considerado, es cómo cambia la forma en que te vas vestido a la cama. Así es, estamos hablando de pijamas. Has pasado por muchos a lo largo de tu vida, pero cada uno de ellos habla de una etapa por la que estabas pasando y vale la pena recordar. ¿Cuántos reconoces?

1. El que es tan lindo que te emocionas cada vez que llega la hora de ir a la cama con él

Ese que quisiste tener por mucho tiempo porque el más bonito de todos, pero tu mamá se rehusaba a comprarte, porque ya tenías uno. Sin embargo, llegó el día en que por fin pudiste tenerlo y te sentías como una princesa dentro de él, no era práctico… Era más como un disfraz, pero justo eso era todo lo que necesitabas.


2. El que improvisas cuando absolutamente ninguna prenda en tu clóset te gusta como para usar de pijama

Pasaste por ese momento en que nada, simplemente nada te quedaba bien y sufrías lo suficiente con la ropa de tu día a día como para TAMBIÉN tener que sufrir por tu pijama. Así que buscaste en medio de todas tus cosas algo que ya estuviera viejo para ponerte arriba, algo abajo y listo. Tenías un pijama.


3. El que traías puesto cuando llegaste al mundo y sigues ocupando hasta el día de hoy

¿Mucho calor? No hay problema, uno de los pijamas favoritos de todo el mundo es con el que la naturaleza te envió al nacer. Así es, literalmente desnudo. Y es que cuando no tienes preocupaciones, vives solo o tienes toda la privacidad que necesitas, a quién le importa. De hecho, es tan cómodo que puedes hacerlo por cuanto tiempo quieras.


4. El que te hace sentir tan natural y cómoda que no te lo quitas durante todo el día

Cuando superaste la etapa en la que creías ser el centro del mundo, de seguro optaste por dormir de la forma más cómoda posible, con una simple remera que te hiciera sentir seguridad y con la que pudieras salir a comprar o pasar todo el día sin problemas.


5. El que es un completo desastre y solo requiere que te falte un diente para convertirte en un vagabundo

Cuando tu vida está fuera de control, también tu ropa. Y SOBRE TODO… Tu pijama. Ahora estamos hablando de ese que te hace parecer un vagabundo y no un vagabundo con estilo. No, un vagabundo de verdad, que lleva años en la calle y tiene cinco capas de ropa a pesar de estar en pleno verano. Pero está bien, a veces es necesario sentir que tu belleza no es tan evidente.


6. El que tienes que tomar prestado cuando te quedas fuera de casa y no te favorece en nada

La remera de tu novio, la camisa de tu novia o los divertidos trajes de dormir de tu abuelita, has estado en la ropa de dormir de otra persona, porque a veces no quedan más opciones. A pesar de ser un poco incómodo, luego se convierte en algo divertido y vale la pena cuando estás compartiendo tu tiempo con alguien que aprecias.


7. El que podría estar cayéndose a pedazos pero jamás dejarías de ocupar: Tu pijama favorito

El que jamás va a dejar tu lado, el que nunca vas a poder tirar y probablemente en el que quieres ser sepultada. Algo hizo que este pijama marcara tu vida y es demasiado especial como para reemplazarlo, aunque quizás ya ni siquiera lo utilizas ¡ES TU FAVORITO! Es muy cómodo, muy lindo y te ayuda a dormir de maravilla, pero lo mejor de todo, es que representa una época que no estás dispuesta a olvidar.

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