Por Rocío Valenzuela
16 marzo, 2016

No me digas que “todo estará bien”, porque no lo estará.

Cuando le cuento a las personas que tengo un trastorno de ansiedad, generalmente me miran con cara de “todo estará bien” y asienten con la cabeza. Creo que ese gesto se debe a que no saben qué significa tener esta condición. No comprenden que hay días en los que no quiero ir a un bar porque el alcohol sólo empeora mis tendencias de ansiedad. Ellos no sienten mi corazón latir rápido, no ven que mis palmas comienzan a sudar, ni sienten que mis rodillas están luchando por mantenerse quietas. Me veo como cualquier día…no hay nada mal ¿cierto?

Estás equivocado

Ese es el mayor problema de este trastorno: la gente que lo padece se ve como cualquier día normal. Nuestros órganos y huesos están en su lugar y podemos hablar como si fuera un día normal. Eso pasa cuando es una condición psicológica y no física. Lo que no significa que sea menos debilitante que las demás. Un trastorno de ansiedad es un tema complejo, y que la gente a nuestro alrededor nos diga que “todo estará bien”, sólo nos hace sentir más ansiedad al ver que en realidad, no entienden lo que estamos pasando y no parecen tomarlo en serio.

Entonces, si eres de esas personas que constantemente está luchando contra la ansiedad, aquí hay unas cosas que te servirá saber:

1. No es constante

Hay días buenos en los que no recuerdo que tengo un trastorno de ansiedad. Puedo reír y hacer mi trabajo sin problemas, ir a cenar, ver una película e incluso ir a un bar. Puede que pase por una racha de muchos días buenos, y al siguiente…no ser capaz de salir de la cama.


2. Viene como las olas

Como explicaba en el punto anterior. La ansiedad te engañará y te dirá que todo está bien por un par de días, hasta que finalmente, luego de pensar que ya todo está bien y este trastorno ha desaparecido, me doy cuenta que despierto con un extraño pesar en mi pecho que no me deja moverme por no sé qué causa.


3. Puede ser paralizador

Cuando la ansiedad golpea sin previo aviso, te paraliza. Puedo levantarme y hacer mi día donde todos creerán que estoy enfrentando un día como cualquier otro, pero mi cerebro está en otro planeta. No puedo pensar en nada más que no sea la sensación de ahogo. No puedo sentir ni pensar en nada, estoy encerrada en mi cerebro, sola,  sin ventanas ni salida.


4. Puede arruinar tus relaciones

No sólo las románticas, sino todo tipo de relaciones. Es una de las cosas más dolorosas de este trastorno, porque pierdes personas que te importan por algo que no es tu culpa. Las personas que realmente te conocen y se acercan a ti, tienen la posibilidad de experimentar de primera mano lo que es la ansiedad, y puede ser mucho para que esas personas aguanten.


5. Hace que confiar se transforme en un imposible

Uno de los problemas más grandes que tiene la ansiedad, es que nunca falla en hacerte pensar lo peor de cada situación. Si alguien no me contesta el teléfono o no me responde, es porque tiene cosas más importantes que hacer que perder el tiempo conmigo. Siempre te sitúa en el peor escenario y te hace creer que es real.


6. Nadie quiere esto

La mayoría de las personas dicen que estamos siendo dramáticos. Que somos así porque queremos, ya que si quisiéramos ser más normales, lo seríamos. ¿En realidad crees que si tuviera opción preferiría no controlar mis emociones ni mis días malos? No lo creo.


7. Me gustaría que los días no fueran así

No pasa un día sin que piense en cuánto mejor podría ser mi vida sino sufriera de este trastorno psicológico. Podría confiar en las personas que me quieren, sin pensar que están aburridas de mi o que están haciéndome una jugarreta. Para mi, no importa cuántas veces me diga que “todo está bien”, porque en realidad, nunca lo está.


8. Hay tratamientos

Puedes ir al doctor que de seguro te dará medicamentos para disminuir la sensación de ansiedad. Muchas veces funcionan, pero en otras, necesitas cosas adicionales como hacer deporte diariamente para aumentar la producción de endorfinas. Luego de estos dos no hay mucho más que hacer, nada está comprobado. Pero para mi, ir a terapia vale cada moneda disponible. Poder conversar con alguien de lo que de verdad sientes, sin que te juzgue y que te de buenos consejos, es una experiencia realmente liberadora.


9. Te sobrepondrás

Es un proceso lento y con caídas constantemente. Yo aún estoy en proceso de superación y no es nada fácil. A pesar de haber pasado por muchas cosas en mi vida, esta es la prueba más difícil hasta el momento. Esos días negros donde siento que todo va mal, son como veneno. Pero los que despierto sintiéndome bien, me hacen pensar que el mundo puede ser mío, y eso lo vale todo.

Conclusión: que la ansiedad no sea una herida visible no hace que sea menos dolorosa. Necesitamos a personas comprometidas a estar en nuestras vidas y no defraudarnos por ser diferentes. Y que sepan que cuando decimos “tenemos ansiedad” lo que realmente quiero decir es: trátame bien, se paciente, apóyame. Espero que sepas que peleo por el control de mi vida todos los días.

Cuando te digo “tengo ansiedad”, te estoy advirtiendo que soy diferente y a la vez, te estoy dando las gracias por elegirme como parte de tu vida aún sabiéndolo.

 

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