Por Moisés Valenzuela
15 noviembre, 2018

Durante ese tiempo sólo salió 10 veces de su casa y exclusivamente a citas médicas.

Si eres un amante de los videojuegos, quizás te vendría bien leer el caso de Billy Brown, un joven de 24 años que estuvo por más de 7 encerrado en su casa sólo por su amor a las consolas.

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Su tiempo frente a la pantalla del computador era casi completo: sólo salía de su casa para ir a citas médicas. Era el único motivo, porque socializar era algo que no llamaba su atención si frente a él tenía un juego que lo desafiaba.

“Toda mi vida estaba en internet”, dijo Billy a la BBC.

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Desde pequeño, debido al necesidades médicas de su madre, Billy pasó mucho tiempo en hospitales. Al colegio sólo asistió al 13% de las clases y se acostumbró a tener poca interacción social.

Esto no fue distinto al ingresar a la universidad, la que abandonó muy temprano. Prefería estar en casa con sus videojuegos.

Entonces se aisló y pasó 7 años sólo saliendo cuando fuese realmente necesario.

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Por mucho tiempo, Billy no fue consciente de que tenía un problema. Pasaba su vida frente a la pantalla y nada más le importaba, hasta que comenzó a ver las consecuencias.

“Perdí a mi familia y el trabajo por mi adicción a los videojuegos. Me sumergí tanto en el mundo virtual que sólo eso me interesaba”, contó el joven.

Todo empeoró cuando comenzó a tener impulsos extremistas y tendencias suicidas. “Me di cuenta de que si no hacía algo no iba a seguir viviendo al año siguiente”, dijo.

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Entonces decidió pedir ayuda y conoció el programa Game Changer, una organización que busca el desarrollo de habilidades sociales en jóvenes con este tipo de adicciones.

Allí, 14 meses después que decidió pedir ayuda, su situación dio un giro y la aprovechó para su bien y el de otros: creó un juego de mesa que busca ayudar a jóvenes que pasan lo mismo que él, con el objetivo de superar sus problemas de interacción y que enfrenten de buena forma situaciones de socialización como conseguir trabajos

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De este modo, sólo con un lápiz y un papel, Billy ayuda a jóvenes que pasan por lo mismo que él. Un giro inesperado en la historia de un joven que en 7 años sólo salió 10 veces de su casa.

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