Por Cristofer García
23 marzo, 2020

Los abuelitos son los más vulnerables al nuevo coronavirus, por ello es preferible que estén resguardados. Pero esto los lleva a estar lejos de la familia.

Una de las partes más tristes de la actual cuarentena que viven las familias es el momento en el que son separadas. La pandemia por el nuevo coronavirus ha llevado a millones de personas a mantenerse lejos para evitar posibles contagios. Así le sucedió a los abuelos de la familia, quienes debieron ser aislados por riesgos en su salud.

Ellos son Ray y Theresa Cossey, quienes por su avanzada edad, corren un mayor riesgo de contraer COVID-19, al ser más vulnerables. Por ello, recientemente se ha vuelto viral una fotografía ellos dos saludando a sus bisnietos a través de un vidrio, durante el aislamiento social.

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Este par de abuelitos de más de 80 años, en Reino Unido, se toman muy en serio su cuarentena y  esperan que los demás lo hagan de la misma manera, para detener el contagio.

«Algunas personas están siendo laissez-faire (expresión liberal sobre la injerencia en las decisiones de las personas) al respecto, pero nosotros no. Con la salud de mi esposa, no podemos estarlo. Además, consideramos que es nuestro deber no ejercer una presión adicional sobre el Servicio Nacional de Salud si es evitable», dijeron al Daily Mail.

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«No tenemos que salir a trabajar, así que aceptemos esto», agregó Ray.

Ellos, al enterarse que el brote se volvió una pandemia incontrolable, sabían que no verían a su familia en un tiempo. «La idea de no verlos fue terrible. Y sin abrazos. Les doy grandes abrazos a todos los nietos, incluso a los que tienen 30 años», contó Theresa.

No obstante, su cariñosa nieta, Vickie, que necesitaban el afecto de sus abuelos, se les ocurrió una gran idea para poder verlos y así sorprenderlos. Llevó con ella a sus hijos para que pudieran verlos  a través de la ventana del jardín.

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«Decidí que íbamos a ir de todos modos. No desafiando su autoaislamiento, sino de una manera que lo supere. Conseguí las impermeables de las chicas en el auto, con sus juguetes de paseo y algunas tizas grandes y gruesas, y partimos hacia la casa de ellos», contó la joven del 30 años.

«Luego golpeé la ventana y cuando llegaron, empujé a los narcisos de nuestro jardín a través de ella, los arrojé realmente y dije: ‘No entras, no entras, pero las chicas van a jugar en el jardín, si eso está bien. Les dije que cogieran el teléfono, les pondría Facetime y charlaría de esa manera», agregó.

Los abuelos estaban desayunado cuando ellos llegaron. Pero eso no fue impedimento, porque se fueron en batas a saludar a la familia por la ventana.

«Durante una hora mis chicas jugaron. Excavaron un poco en un par de macetas. Se subieron a sus pequeños carritos. Sacamos las tizas e hicimos dibujos en el patio. No pudimos darles un gran abrazo, pero las chicas podían poner sus manos en el cristal. Me alejé con una lágrima en el ojo, pero fue un consuelo para todos», contó.

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«Es difícil no mejorar, pero este es el tipo de historia que todos vamos a necesitar en los próximos días. Obviamente, no era un martes normal», añadió Vickie.

«Fue un poco triste. Me sentí un poco como si los estuviéramos mirando a través de un pez dorado», dijo en tono triste la nieta. «No hay forma de que pongamos en riesgo a Nanna y al abuelo, pero sé que al ver a las chicas levantaron el ánimo. El nuestro también. Lo haremos de nuevo si podemos. Insto a cualquiera», añadió.

Es un momento difícil para las familias. Pero mientras se mantengan fuertes, podrán sobrevivir a esta crisis.

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