Por Constanza Suárez
27 julio, 2020

Con 80 años, Gladys Tejeda regala su trabajo al Hospital Público Materno Infantil.“Yo nací con las agujas de tejer en las manos”, dijo.

Gladys Tejeda es una mujer de 80 años que pasa sus días confinada en su casa del barrio San Remo, en Argentina durante estos días de pandemia. Su hijo la visita en la semana y le lleva lo que necesita

Desde abril que teje botitas para abrigar los pies de recién nacidos. Apenas los termina, los dona al Hospital Público Materno Infantil. “Comencé a tejer y en mayo se me terminó la lana. Entonces usé plata de mi aguinaldo, compré un poco más y pude terminar 30 pares de escarpines y algunas gorras”, dijo a El Tribuno.

El Tribuno

Es que Gladys cree firmemente que la “clave en este mundo moderno es ayudarnos entre todos para salir adelante”. “Yo nací con las agujas de tejer en las manos”, aseguró al portal argentino. 

“Cuando uno es jubilado no tiene muchas obligaciones. Es por eso que paso mis horas viendo la televisión y haciendo escarpines”, agregó.

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A Tejeda le gustan los escarpines y le salen bien. Los confecciona en distintos colores y hasta con pequeñas cintas. El gusto nació de su abuela, una muy buena tejedora.

Además de un gran talento, Gladys tiene un gran corazón y espíritu solidario. “Hay una frase que dice: el que no vive para servir, no sirve para vivir. A esta altura de mi vida estoy viviendo gratis, pero no por eso me puedo tirar al abandono. Hay mucha gente que tiene necesidades y no nos puede superar la pandemia y los precios”, dijo. 

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Para la mujer esta es una gran entretención: “Más allá de que me gusta hacer esto. Lo hago para ayudar a los padres de estos niños que vienen al mundo. A lo mejor ellos no tienen plata para comprarles escarpines a esos bebés”, aseguró.

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La vida de la mujer argentina ha estado llena de sacrificio. Cuenta que prestó servicio durante 32 años, hasta que cumplió 50.

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