Por Luis Lizama
15 octubre, 2020

Don Francisco tiene 71 años y hace un tiempo perdió a hijo de 15, quien falleció en un trágico accidente. Cada día, cuando el reloj marca las 16 horas en punto, saca su parlante y micrófono para cantar y entregar felicidad a quienes la necesitan.

Dicen que perder a un hijo es un dolor insuperable, que jamás se olvida. Pueden pasar los años y  mucha “agua bajo el puente”, pero es algo que siempre vivirá en la memoria. Y así ha ocurrido con don Francisco de Assis Marinho, de 71 años de vida. Es un anciano brasileño que lleva tiempo buscando alegrar vidas, tras el fallecimiento de su hijo de 15 años.

Cada día, cuando el reloj marca las 16 horas, enciende su parlante y el micrófono, cantando alegremente a quienes pasan bajo su balcón. Es lo que más adora, lo que llena su alma y hace olvidar a ratos la tragedia que lo marcó hace ya 19 años.

Cléber Júnior / Agência O Globo

La música tiene una capacidad única de alegrarnos la vida. Así ocurre cada tarde en la Baixada Fluminense, en Brasil, puntualmente en la Avenida Portugal. 

Don Francisco de Assis Marinho tiene 71 años y lleva 3 cantando sagradamente cada día en su balcón.

Cléber Júnior / Agência O Globo

Desde siempre ha amado la música, también ha cantado desde su niñez. Desde hace 19 años su vida cambió y se volcó a alegrar los días con su voz.

Su hijo de 15 años perdió la vida en un trágico accidente, quedando en un largo duelo que duró hasta hace un tiempo. Él sabe que jamás lo olvidará, pero entregar felicidad a los demás le hace sonreír y seguir viviendo.

Cléber Júnior / Agência O Globo

Con el tiempo fue haciéndose famoso, un personaje alegre y muy positivo, tanto así que todo el barrio sabe de don Francisco.

“Me siento muy feliz complaciendo a todos. Todos se detienen y saludan. Hombre, mujer, niños … Hay gente que baila y canta. Algunas mujeres envían besos, luego mi esposa muere de celos. Siempre trato de hacer lo mejor que puedo.

–comenta don Francisco a medios locales–

Cléber Júnior / Agência O Globo

Es todo un espectáculo, algo que muchos admiran.

“La primera vez que lo escuché, me preguntaba quién era. Los pacientes también sienten curiosidad cuando escuchan. Salgo a las 6 de la tarde y, a esa hora, ya está cantando”.

–comenta uno de los vecinos que disfruta con el show de don Francisco–

A eso de las 21 horas de Assis termina de cantar, guarda sus cosas y entra a su casa. Dice que lleva un tiempo practicando guitarra, para darle otro toque a sus espectáculos.

Lo más importante es que lo hace superar por algunos minutos su trágico episodio.

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