Por Andrea Araya Moya
11 septiembre, 2015

Y a valorar cada momento que he vivido.

Siempre quise ser exitosa. Cumplir mis sueños y vivir ese estilo de vida que todo el mundo sueña. No complicarme con nada y no tener que preocuparme tanto por todo, pues imaginaba que podría tener todos los medios necesarios y que nada sería demasiado difícil. Pero no fue así.

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@buse

Me agobiaba cada vez que fallaba en algo, pues tenía las expectativas demasiado altas y creía que siempre todo funcionaría tal como esperaba, pero no fue hasta que todo comenzó a fallar, que me di cuenta de que no estaba viviendo mi vida y que no estaba valorando lo que era. Estaba más preocupada de ser exitosa, que de vivir y hacer lo que quisiera. Y ese era mi error.

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@ebba

Aprendí a aceptar mi vida tal como es. Aprendí a valorar cada momento que he vivido y hacerme partícipe de cada aventura, sin dejar de lado mi personalidad, y sin dejarme amedrentar por los momentos negativos que me desestabilizaran. Aprendí a aprender. Aprendí a vivir sin importarme lo que sucediera. Aprendí a no agobiarme cuando fallara en algo. Aprendí a aceptarlo todo y a tomar siempre una enseñanza de ello.

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@mc

Pues la vida no es fácil como algunos imaginan. Siempre habrán momentos perfectos, pero también situaciones complejas, y es eso lo que debemos aceptar, pues, precisamente, en esos momentos aprendemos más de la vida y nos hacemos increíblemente más fuertes, porque aprendemos a ver los errores y a comprender qué debemos hacer para la próxima vez que un desafío así se nos presente en el camino.

Aprende a vivir la vida que te tocó. A sentir y vivir cada momento y aceptar cada desafío sin miedo. Porque la vida es una sola y debes aprovecharla al máximo, porque después será demasiado tarde para arrepentirte.

Sé más, haz menos.

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