Por Kat Gallardo
22 octubre, 2018

Por si creías que era broma.

Un nuevo estudio publicado en el Journal of Psychopharmacology, realizado por investigadores de la Universidad de Liverpool, Inglaterra, afirmó que la capacidad de hablar dos lenguas, mejora después de haber consumido una dosis baja de alcohol.

Sabemos que el consumo de alcohol afecta las funciones cognitivas y motoras. Entre estas, las “funciones ejecutivas”, que incluyen la capacidad de recordar, prestar atención e inhibir comportamientos inapropiados, son particularmente sensibles a sus efectos.

Dado que las funciones ejecutivas son importantes cuando se habla un segundo idioma (no nativo), se podría esperar que el alcohol impidiera esta practica.

Sin embargo, debido a que el alcohol aumenta la confianza en uno mismo y reduce la ansiedad social, el efecto sería distinto.

Según algunos, que toda actividad social se hace mejor luego de tomar alcohol, entre estas, hablar un segundo idioma. Para poner a prueba esta idea hasta ahora aceptada popularmente pero sin base científica, los investigadores convocaron a un grupo de 50 alemanes que recientemente habían aprendido a hablar, leer y escribir en holandés.

A algunos les dieron una bebida que contenía un poco de alcohol (en cantidades variables según el peso de la persona) y a otros no.

Después de esto, los participantes debían conversar en holandés con holandeses que desconocían quién había bebido y quién no. Al término de la actividad, debían evaluar el desempeño de los participantes según una serie de categorías.

Entre los resultados, el puntaje más alto estuvo en la categoría de pronunciación. El Dr. Inge Kersbergen, comentó: “Nuestro estudio muestra que el consumo tiene efectivos positivos entre quienes habían aprendido recientemente este nuevo idioma, por lo que evidentemente apoya la idea de algunos de que hablar en otra lengua es posible con el alcohol”.

Otro de los investigadores, el Dr. Fritz Renner, agregó: “Es importante señalar que los participantes en este estudio consumieron una baja dosis de alcohol. Los niveles más altos de consumo podrían no tener efectos beneficiosos, por el contrario”.

A pesar de estas primeras conclusiones, dicen que hay que ser cautelosos con la implicancia de estos resultados, hasta que puedan analizar en detalle los factores que influyeron en el resultado”.

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