Por Constanza Suárez
27 julio, 2020

El doctor Ted Rummel quedó repentinamente paralizado en 2010 cuando un quiste lleno de sangre estalló en su columna vertebral. Gracias a un año de rehabilitación, pudo volver a trabajar.

Un exitoso cirujano de Missouri superó un momento increíblemente difícil al regresar al quirófano después de sufrir una parálisis repentina de la cintura para abajo.

El doctor Ted Rummel perdió su capacidad de caminar o pararse cuando un quiste lleno de sangre en su columna vertebral estalló en 2010. Gracias a un año de intensa rehabilitación logró volver a su labor y pasión. 

Rummel incluso logró volver a las cirugías utilizando una especial silla de ruedas que lo mantiene de pie.

MCT

Ahora, el tenaz cirujano ortopédico puede hacer prácticamente todo en el quirófano que antes podía y mantiene su fuerza física con ejercicio diario y su fuerza emocional gracias a una familia profundamente dedicada.

Rummel le dijo a Enquirer que su libertad a pesar de sus discapacidades ha sido un salvavidas. “Cuando puedo hacer esto, y puedo recuperar una parte de mi vida, es enorme. Es tan especial”, dijo.

Tim Mudrovic

Pero este resultado milagroso no siempre estuvo como una opción. Los problemas del cirujano comenzaron en 2009 cuando le diagnosticaron un hemangioma cavernoso, un tipo de saco lleno de sangre, en la columna vertebral. Los médicos temen que puedan causarle parálisis inmediata y optaron por no operar.

Vivió con el quiste durante 11 meses hasta septiembre de 2010, cuando se rompió el saco y la cirugía necesaria a la que se sometió después lo dejó entumecido de la cintura para abajo.

Tim Mudrovic

De repente, Rummel pasó de realizar mil cirugías por año a no saber si alguna vez volvería a trabajar. Pero el médico recuperó el sentido y decidió que volvería al quirófano sin importar lo que fuera necesario.

Un año después, eso es exactamente lo que hizo. La primera cirugía que realizó fue vigilada por otro cirujano en caso de que Rummel necesitara ayuda. Pero nunca lo hizo.

Tim Mudrovic

Rummel comenzó a realizar todos los procedimientos que pudo desde una silla de ruedas sentada: en manos, codos, pies, tobillos y rodillas. Pero no pudo realizar su cirugía favorita, en los hombros, porque le obligaba a estar de pie. Sin inmutarse, él también superó ese problema. 

Ahora, cuando el médico realiza una cirugía de hombro, lo hace atado a una silla de ruedas que lo mantiene en posición vertical.

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