Por Alejandro Basulto
25 abril, 2019

El último deseo de Chris Wenzel era que el arte tatuado en su piel no se perdiera y se conservara para siempre. Su esposa Cheryl, tras su muerte, se preocupó de hacerlo realidad.

El canadiense Chris Wenzel era un amante del arte, pero de no cualquiera. Sino que de los tatuajes. A través de ellos, Chris hasta hizo de su propio cuerpo una obra artística. Y viendo cerca la posibilidad de morir, pidió que su piel y el arte impregnado en él, se conservara para siempre.

Su esposa, Cheryl, copropietaria junto con él de Electric Underground Tattoo, fue la encargada de cumplir este anhelo cuando Chris murió el año pasado debido a una insuficiencia cardíaca.

Según consigna el portal CBC, Cheryl dice que los tatuajes eran la vida de su difundo marido. Él amaba dibujarlos y tatuárselos a los clientes. De hecho en vez de ser estos los primeros en agradecer el tatuaje, era Chris quien agradecía que le facilitaran su piel para su arte.

Fue por ello que Cheryl acudió a Save My Ink Forever, quienes tras una sesión de tres horas en la que extrajeron el 70% de la piel de Chris, y tras tratarla con soluciones químicas, colorantes y sellar sus trozos, se la pasaron a la viuda del tatuador en cuatro cuadros de vidrio con protección ultravioleta.

«Ahora que está en casa, siento que estamos completos, que estamos juntos y estoy dispuesto a sacarlo y terminar el viaje que empezamos»

– dijo Cheryl a CBC.

CBC

La empresa que realizó este trabajo, cobró 80.000 dólares canadienses, siendo la mitad de este dinero costeado gracias a una campaña de crowdfunding realizada en redes sociales.

Instagram Cheryl Wenzel

La finalidad de Cheryl Wenzel es exponer la obra de su marido por diferentes ciudades y Estados Unidos, partiendo por la Saskatoon Tatto Expo en Canadá, donde estuvo este pasado 18 de abril. Y por último, tras realizar esta gira, dejar los restos artísticos de su marido en su estudio de tatuajes.

Por último, Cheryl Wenzel dijo que a ella también le gustaría que sus tatuajes se conserven al momento de su muerte, y que le encantaría que se convierta en una tradición que sus hijos continúen.

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