Por Valentinne Rudolphy
20 noviembre, 2015

Una especialista que se dedicó durante 10 años a ordenar armarios nos cuenta el «gran» secreto.

Ordenar tu guardarropas siempre es un martirio. Bueno, quizás exagero. Pero, en especial para alguien a quien le gusta la ropa, no es algo que se haga fácil. Por lo que termina siendo desagradable. A veces no se trata tanto sobre orden, sino sobre todas las cosas que están ahí y que no usas, pero no lo quieres admitir.

Un armario es todo un mundo de posibilidades. Ahí se encuentra lo que no te gusta pero te regalaron, lo que quisieras usar, lo que algún día pensaste que te gustaba, y las 10 típicas prendas que usas todas las semanas. Siempre está aquella ropa a la que le tenemos más cariño, no lo puedes negar.

Brittany Witkin se dedicó a organización de armarios durante 10 años, entre otras cosas. Por lo mismo, sabe cuáles son las técnicas que hay que utilizar para ser objetivos, y desechar lo que no estás usando. Ella misma tuvo que poner estos consejos en práctica cuando se tuvo que cambiar de ciudad. Sabe que no es nada fácil deshacerse de prendas que adoras, por más que sabes que no las usas.

Según Witkin, tú puedes cambiar y limpiar tu guardarropa de manera simple. Quitar todo aquello que te da demasiada lástima sacar, y ser más prácticos con una sola frase. Es la pregunta mágica que ella hace a todos sus clientes:

«¿Te sirve esa prenda?».

Para responderla adecuadamente, en especial cuando tenemos obsesión por acumular posesiones, puedes seguirla por estos dos puntos. Primero, ¿te gusta cómo te queda? O, ¿te gusta usarlo? Si la respuesta es «no», estás sólo perdiendo el tiempo (y espacio). Así que es hora de que te deshagas de ello. Si quieres estar más segura, invita a una amiga súper honesta, para que te pruebes los atuendos frente a ella y te diga si realmente te asienta o no. Si no es así, dile adiós.

Por otra parte, debes ser sincera contigo misma y responder: aquella prenda, ¿la has usado? ¿Cuándo fue la última vez que lo hiciste? Si son meses, o quizás años, ya es hora de pensarlo de nuevo. En caso de que dudes demasiado, puedes ponerle una etiqueta con una fecha de «caducidad», elegida por ti. Al pasar esa fecha, si aún no lo usas, debes quitarlo de tu repertorio.

¡Son buenos consejos! Aunque realmente suena más fácil decirlo que hacerlo. Yo pienso probarlo para mi próxima limpieza de armario, ¿y tú?

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