Por Cristofer García
3 septiembre, 2020

En medio de un malentendido una mujer lo acusó de pervertido y amenazó con llamar a la policía. Él terminó llorando en su coche al salir de la farmacia.

A veces en la sociedad se pueden cometer errores contra personas por malentendidos, los cuales ameritan una buena manera de actuar. Este hombre fue víctima de una acusación sin sentido por comprarle toallas sanitarias a su esposa. Terminó humillado y llorando.

Un usuario en la red social Reddit compartió su lamentable historia, en la cual relata que él solo trataba de hacerle un favor a su esposa al salir del trabajo. No obstante, una mujer en una farmacia pensó que él la estaría acosando.

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“Llego a Walgreens y no puedo encontrar el tipo (de toalla sanitaria) que ella me envió por mensaje de texto, así que la puse en videollamada en el pasillo de las toallas y le estaba mostrando la sección donde está su marca para ver si podía encontrar otro tipo”, contó.

“Aproximadamente en 30 segundos, una mujer se me acerca y me dice que estoy siendo inapropiado y que me va a denunciar. Eso sí, mi esposa está en video conmigo todo este tiempo. Le digo a mi esposa que me envíe un mensaje de texto con una toalla de respaldo que pueda conseguir para ella y finalicé la llamada”, agregó.

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Cuando creía que todo había pasado y podría hacer su compra con normalidad, se apareció el gerente de la farmacia junto con una empleada y la mujer del malentendido, quienes venían a reclamarle lo sucedido.

“Le expliqué que estaba allí para comprar las toallas sanitarias para mi esposa y no pude encontrar su marca. Le dije que como no lo vi, la llamé. La mujer entonces comienza a gritar que le estaba tomando fotos y que estaba mintiendo”, dijo.

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“Le mostré al gerente los mensajes de texto de mi esposa y le dije que solo quería darle a mi esposa sus toallas y marcharme”.

En ese momento la mujer comienza a pedir que se llame a la policía y lo arresten por presuntamente ser un pervertido. “La recepcionista se quedó atrás y me preguntó si podía ayudarme a encontrar lo que necesitaba. Estuve de acuerdo. Le mostré la caja que mi esposa me envió y se fueron”.

“Luego dijo que esta otra almohadilla de la misma marca funcionaría igual de bien. Le envié un mensaje de texto a mi esposa con una foto de las almohadillas que escogió el empleado y ella dijo que estaban bien“, continuó.

Kotex

Logró comprar lo que buscaba y marcharse, sin embargo, la humillación que vivió aún lo acompañaba y no contuvo las ganas de desahogarse en su vehículo al salir de la tienda.

“Cuando llegué al auto lloré. Un adulto llorando en su coche. Nunca me he sentido más avergonzado y humillado en mi vida. Cuando le conté a mi esposa lo sucedido, se puso pálida y no ha dejado de disculparse conmigo”, expresó.

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“No creo que estuviera haciendo nada malo. Pero, ¿hay alguna regla tácita sobre el pasillo de la almohadilla que no conozca?”, finalizó.

Este es un ejemplo de que se debe actuar con mayor prudencia en casos como este.

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