Por Laura Silva
21 agosto, 2015

«Emborráchate o conviértete en perdedor», parece ser la premisa de chicos cada vez más jóvenes.

No sé si seré yo, o es solo el lugar donde vivo (aunque no lo creo) pero veo que, además de cada vez beber más, estamos comenzando a beber más jóvenes. Las edades de inicio del consumo de alcohol cada vez se difuminan más, independiente de lo que digan las leyes. Incluso hablar de qué es lo legar puede sonar bastante poco popular, y queda en algo así como un imaginario colectivo, pues en más de un país un joven menor de 18 o 21 puede ingeniar una manera para conseguir alcohol.

Mientras yo crecía, claramente nace un interés en el beber cuando ya crees que eres «grande». En la adolescencia muchos quieren probar, en parte por que es algo «prohibido», también porque quieres imitar lo que todo el mundo hace. Pero con la mayoría de gente que hablo de mi edad o similar, comprenden que no había un desenfreno generalizado por ello, en lo que podríamos llamar «nuestra época».

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Sarah Heli.

Pero cuando iban pasando los años veía que chicos mucho más jóvenes bebían y bebían, de manera constante y no solo por probar. Y así, esta generación va creciendo, así como los que ahora tienen ya 15 años pueden estar en el mismo proceso. Ahora cada vez se bebe de más joven, y se bebe con menos control, en una especie de búsqueda de aprobación social.

Quizás no es así en todos los casos, pero sí suele suceder. Es cosa de ingresar a Internet para ver a chicos de esa edad con tragos o cervezas en la mano. Puede que no sea tan dañino como creamos, pero lo hacemos de una manera tan natural que ni siquiera nos cuestionamos más el consumo del alcohol y lo bueno o malo que puede ser. Y en términos concretos, aún si bebes con la mayor prudencia del mundo, sabemos que el alcohol no es bueno y deteriora nuestro cuerpo, pero lo hacemos por gusto. Ahora, casi se hace porque sí y nada más.

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grvnge-queen.

Porque ya es fin de semana y quieres que llegue el momento en el que tengas un vaso en la mano. Sabes que es lo que va a suceder, pues si no, es como que algo falta en el proceso de «relajación». Utilizamos, jóvenes y adultos, el alcohol como un escape. Pero solos como sociedad nos hemos entrampado en que no podamos escapar de este mismo. Es contradictorio, ¿no?

Rutinizamos el alcohol, en especial estas generaciones jóvenes de ahora, y va perdiendo su sentido al disfrutarlo como un bebestible delicioso y que puedes tomar para marcar un rito de que estás en un momento de relajo, de despejarte. Ahora es a veces, solo que hay que beber para parecer genial, y quien bebe más se llevará el mayor premio.

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Boho Vibes.

En verdad lo que tenemos que hacer, y lo que debería hacer esta generación es bajar el vaso, bajar la dosis. Si no bebes, puede que tus amigos piensen que no eres tan genial, ni atrevida o lo que sea. Pero a la larga todos van a abrir sus ojos. Si quieres emborracharte, es cosa de cada quien, pero que tus decisiones sean a tu consciencia y si te equivocas, es mejor que sea por tu cuenta que intentando seguir los pasos de otra persona, o haciéndolo por agradar a alguien.

No beber no te hará un perdedor, y beber en exceso te hará lucir como un perdedor, aunque muchos aún no lo comprendan. No vengo a predicar pureza interior, pero sí a que comprendamos que a veces podemos llegar demasiado lejos sin darnos cuenta.

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